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lunes, 13 de julio de 2015

Monólogo de una mujer sola

…me aburro, me aburro, me aburro aquí. A mí me gusta salir y ver gente, y mi Corte Inglés, hablar con mi vecino el ginecólogo, mi gimnasio y mi Corte Inglés, aunque no compre nada. Ahora resulta que no me funciona el aire acondicionado, con el calor que hace. Vino mi hijo a ver si lo arreglaba, diciendo que era del mando a distancia. 
                                                                    


Lo abrió, puso pilas nuevas y seguía sin funcionar. Hasta me trajo un mando nuevo de la misma marca. Y no funcionaba. Y ahora resulta que viene mi nuera, y dice que el aparato se puede encender sin mando apretando el botón del aparato. Se sube en una silla, le da y empieza a echar un chorro de aire. Y resulta que coge otra vez el mando, lo abre y ve que las pilas están puestas al revés. El listo de mi hijo. Me regalaron por Reyes un teléfono móvil, que lo estoy pagando yo en tres plazos, que le recargo la batería, llamo una vez, y la carga baja al 15%. Valiente mierda. 
                                                                       


Y la Tablet tampoco funciona y no tengo internet porque me he dejado el pinganillo en Sevilla. Y este aparato ahuyenta bichos, tampoco funciona, Mi hijo quiere que me vaya con ellos a la playa y yo le he dicho que no voy. Para pasar calor y no bañarme…Porque me meto en el agua y no tengo estabilidad y me mareo. Que no, que no voy para pasar un mal rato. Y mi nieto el del otro, se va a quedar a dormir en mi casa, y además con un amigo. Y solo come sangüiches y pizas, y yo que no como nunca grasas. Sólo verduras y fruta. Y el niño gordísimo, gordísimo. Pero como me diga a algo que no, llamo al padre a la hora que sea, y que se lo lleve. Con lo tranquila que estoy sola. Deberíamos comprar una caja de  cervezas y meterlas en la nevera del chiringuito de la piscina y no tener que ir cargada todos los días con la neverita con dos cervezas. 
                                                                      


Y lo de mi hermano, que está fatal, sólo lo entiende la muchacha de toda la vida que le hace las cosas. Le dijo mi hermana que se quedaba en el piso  de enfrente suya si se lo ponía a su nombre. ¡Qué lista! Le dijimos que se quedara pero el piso se ponía a nombre de las tres hermanas. Y para no responsabilizarse de nada. Bueno, a ver la noche que me queda con el niño y el amiguito. Yo aquí me aburro, me aburro… Quiero mi Corte Inglés y ver gente. Me voy, me voy…


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