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miércoles, 29 de febrero de 2012

Desesperación


Un incontenido grito de agónico desaliento
Salió de la garganta de la mayoría silenciosa,
Cruzando aceras vacías, desiertas fábricas y desolados campos.
No había más margen para la esperanza y ganaba la desesperación.
Tantos eran ya los hombres, las mujeres, los niños y los ancianos
Que no podían  con los yugos de la ignominia de  la impuesta miseria;
“ni un minuto más aguantaremos, ya no más, este es el momento”,
Ahora sabrán de nuestra sangre que gratis daremos a la tierra
Mientras nos quede ira en la razón y fuerza en nuestros brazos.
Es lo que tenemos.
Mataremos a los enemigos que nos niegan el pan,
Que nos hunden las cabezas en basuras de opresores intereses.
Ya no más freno ante las injusticias del poderoso amo del dinero, 
Que nos quita ya lo último que poseemos:
La conciencia, el orgullo, el alma y la última razón.
Es el tiempo de volver por nuestros derechos arrasados,
Lucharemos  sin cobardía, sin pausa al desaliento
Por lo que nos quitaron y es nuestro,
Reponiendo en las trincheras a todo aquel que caiga.
¿Sabéis? Somos más que ustedes y moriremos todos si queréis,
Total no hay ya nada que hacer, habéis deseado estos desafueros.
Defenderemos, si es preciso, a porrazos lo poco que nos queda,
Y haremos lo posible por conquistar  lo que alguna vez fue  nuestro.


martes, 21 de febrero de 2012

Todo para ellos


Veníamos de ganar mil pequeñas batallas contra quien siempre juega en su terreno. En el camino se habían ido quedando los mejores, pero el derramamiento de esfuerzos había merecido la pena de nuestros muertos. Poco a poco, gota a gota habíamos ido conquistando mínimas ventajas frente al indeseado y tacaño poder del oro. Del oro ganado por todos pero que sólo unos pocos eran sus dueños, que lo defendían con todas las armas posibles que tan preciado don ponía a su alcance.
Al fin se había creado un escaso pero tenaz equilibrio, que siempre los mismos poderosos de todo, intentaban medrar a causa de sus gruesos y ágiles tentáculos que a todos los rincones llegaba, incluso hasta la empobrecida cueva de los titanes del trabajo, escondida en lo más íntimo del pensamiento proletario. Llegaban sembrando confusión, dudas y traiciones, fomentando la bilis negra de los desposeídos de casi todo.
                                                                              
En esa lucha desigual estábamos, cuando en la diosa Europa sonaron las botas teutonas centro económicas rompiendo y cambiando las reglas de tan precaria lucha, creando unas normas que sólo a unos pocos convenía. Avasallando a los mismos de siempre que, con miles de pequeñas luchas de sangre habíamos ido sacando puntos para defender nuestro precario esfuerzo en conservar los pequeños avances, las llamadas “conquistas sociales”.
Y abonaron los miedos a perder la ropa que nos cubría y el tasajo que alimentaba a nuestras familias. Pensaban darnos lo justo para poder comprar el pan al doble de los dineros que nos habían concedido por recoger el grano, hacerlo harina y amasarlo. O te sometías a sus nuevas leyes o quedabas en la más absoluta de las miserias.
Los nuevos amos decían: “Si no obedecéis, os Rajo y para que los Guindos de Santa María los vean, y a Mon toro en el ruedo ibérico haciendo caja con vuestros harapos ante la atenta mirada de los exigentes mercados”.


                                                                             
Los niños iban a la escuela con un banquito para sentarse y una manta para aguantar el frío de las aulas sin calefacción ni cristales, y los maestros cubiertos de andrajos preguntaban la tabla de dividir y de restar, ya que la de multiplicar y sumar  habían sido prohibida por la troica comunitaria y sus cooperantes nacionales.
Los que caían enfermos eran rematados por sus parientes, pues en los hospitales para entrar tenías que depositar un aval bancario que cubriera el coste de las medicinas y el de la posible intervención quirúrgica, lo que sólo estaba en las manos de unos pocos. Tenías la posibilidad, si eras trabajador domesticado, de firmar en barbecho un contrato de trabajo para tus descendientes en dos generaciones, de forma que pagaran los costes que los amos estimaran.
No existían jueces, ya que la autoridad emanaba del dinero y este lo tenía quien te daba trabajo, siendo tu jefe quien dirimía los posibles conflictos que pudieran surgir, por supuesto siempre resueltos a favor del bendito benefactor que había tenido a bien dejarte trabajar doce horas diarias en su empresa.


                                                                              
Dejaron de existir las cárceles, ya que los reos eran controlados por un chip que les anulaba el pensamiento y la voluntad  y a otros, los peores, les practicaban una lobotomía directamente como escarmiento para la masa trabajadora reincidente o rebelde.
Hasta aquí hemos llegado. La guadaña del poder y del capital nos ha podado de raíz la pequeña siembra de los derechos.
Cantemos todos con el brazo levantado en romano saludo : “Volverán banderas victoriosas/ al paso alegre de la paz…”

martes, 14 de febrero de 2012

San Valentín 2012


Se lo había encontrado de frente saliendo del portal una vez más, y ya eran no sé cuantas. Siempre se quedaban un rato mirándose a los ojos antes de continuar cada uno su camino, pero es que aquel día también coincidió con él a su regreso a casa después del trabajo y ya no se había separado nunca.


                                                               
Eran la admiración del barrio, siempre tan unidos y cariñosos dibujaban una pareja de tarjeta postal de las antiguas: Yeyé y Néstor con un corazón púrpura entre ambos.
El siempre la esperaba a su regreso para  dar el paseo de cada tarde. Tomaban el aperitivo en una terracita del kiosco del parque y volvían dando un rodeo hasta su apartamento donde cenaban y veían la televisión o se ponían una película de miedo que es de las que le gustaban a ella.
Cuando decidió que viviría sola, sus padres se disgustaron mucho, pues era hija única y parecía que ellos le estorbaban, pues aunque mayores ya iban teniendo algunos achaques propios, como decía el médico, del “carnet de identidad”, que era su forma de decir que se estaban haciendo viejos. De todas formas ahora iban los dos a cenar a casa de sus padres casi todos los fines de semana, y la realidad es que también a él le habían cogido mucho cariño sus progenitores.


                                                             
Aquel fin de semana se quedaron en casa, pues ella marchó hacia la oficina aunque era sábado, pero no llegó a subir a trabajar, porque todo era un pretexto para comprarle a él un regalo ya que se acercaba San Valentín y le gustaba siempre tenerle un detallito.
La realidad es que llevaban una vida de pareja muy tranquila y ordenada, sin grandes alardes de comidas ni de viajes, pero ese día de los enamorados a ella le gustaba salir a cenar a algún sitio tranquilo y que no fuera muy sofisticado ni que estuviera muy lleno. Si es verdad. Era un poquito rara para estas cosas.
Aunque su vida de solitaria había cambiado, se sentía tan a gusto con Néstor que ya no se cambiaba por nadie. Notaba que se querían tanto y estaban tan unidos que no echaba de menos aquel disfrute de los primeros días del apartamento en su soledad escogida, donde respiraba independencia por cada poro de su cuerpo.
Ahora vivía de otra forma. Sus nervios se habían atemperado y ya no sentía resquemor de sus anteriores y atormentados fracasos sentimentales. Tenía una paz interior y una mente tan abierta y desinhibida que no le parecía que fuera la misma mujer de antaño.

                                                             
Y todo se lo debía a su gato Néstor, que la había centrado y en donde volcaba todo el amor que otros habían despreciados.
Por eso cenando en la terracita interior de su italiano preferido dijo: “Feliz San Valentín Néstor”,  abriendo el papel de regalo conteniendo un platito todo decorado de corazones,  flechas y  Cupidos, donde le puso media piza al compañero de su vida.

martes, 7 de febrero de 2012

Y vuelta a empezar


Cada vez que un partido político accede al poder, no entiendo el por qué hace tabla rasa eliminando todo lo que hizo el anterior gobierno y aportando solo las soluciones o las leyes de su programa electoral, sin tener en cuenta lo bueno que pudieran tener algunas leyes y normas de sus antecesores en el cargo. Así no se construye un país si cada vez que se hace algo el que viene detrás lo destruye para que no quede rastro del que antes gobernó.
La oposición es una medicina estupenda para reencontrarse con los principios y no con las comodidades del poder, pero no puede ser una acumulación de bilis y rencores, pues somos los ciudadanos los que sentimos las consecuencias de esas venganzas florentinas.


                                                                              
Los periódicos ya sabemos que no son imparciales, pero es que algunos son descarados en sus apreciaciones según quien gobierne. Cuando en un ayuntamiento su partido favorito estaba en la oposición, la suciedad de las calles era un problema del alcalde, y al día siguiente cuando gobiernan los suyos, es que los ciudadanos somos unos guarros que lo tiramos todo al suelo y con esto no hay quien pueda.
¡Como se  da la vuelta a todo y cerramos los ojos como avestruces asustadas antes las mentiras de los políticos y de sus periódicos afines! 
Si hablamos de economía, lo que antes eran recortes y hachazos ahora son reformas y retoques. ¿Somos descerebrados los sumisos ciudadanos que no se nos puede decir la realidad de lo que ocurre? 
Parece mentira que con la que está cayendo, no tengamos reaños para salir a la calle a protestar por todo lo que nos están haciendo, cuando da la casualidad que somos víctimas y no reos, y sin embargo somos capaces como rebaño, quemarlo  todo ante la injusticia de un árbitro, en un partido de futbol que pierde nuestro equipo, o ante una macro fiesta discotequera en donde no nos dejan entrar.


                                                                               
Pero no sólo no hacemos nada la mayoría llamada por su cobardía silenciosa, sino que criticamos ferozmente a los chavales del movimiento 15M llamándolos perroflautas y drogados porque simplemente hacen lo que nosotros no tenemos cojones de hacer.
Como la política es una magnífica oficina de empleo de cara a nuestros electores, parientes y amigos ya que somos estómagos agradecidos, y una madriguera acogedora y generosa para ese retiro merecidísimo que creemos nos corresponde en cuanto nos desbancan del cargo, pues adelante, y que nadie toque tan apetecidas prebendas en este tiempo de desasosiego e inseguridad que nos ha tocado vivir, para eso somos la casta sagrada de los “Padres de la Patria”.
Y para colmo de males resulta que los mismos que nos metieron en los problemas actuales, son los que nos dictan qué tenemos que hacer obligatoriamente si queremos salir algún día de este estercolero en que nos encontramos. Increíble tanto cinismo y prepotencia.
Hemos salido de pobres para alcanzar la más gloriosa de las miserias.
Amén.

miércoles, 1 de febrero de 2012

¿Somos iguales?


De todas  las situaciones por las que pasamos los humanos, hay una que a unos agrada más que a otros y que  depende del carácter de cada persona, y esto es la relación o el relacionarse con el sexo opuesto.
Recuerdo de pequeño  cuando acudía al colegio de los Hermanos Maristas, como al salir de clase coincidíamos con  otros colegios, en este caso femeninos de las Irlandesas y Esclavas, viéndonos los unos a los otros como bichos raros, ya que por entonces no se nos mezclaba a niños y niñas en la misma clase, lo que vino mucho más tarde con la democracia en nuestro país. Una más de tantas cosas que nos perdimos los de mi generación, con los miedos al fuego eterno por el pecado que se veía en toda relación entre niños y niñas.


                                                                            
Y la verdad es que aunque no nos atrevíamos a entablar conversación con ellas cuando iban solas o en grupitos, si que nos acercábamos cuando eran las hermanas o primas de alguno de nuestros compañeros, lo que daba pié a nuestras primeras relaciones y a nuestros primeros enamoramientos.
Veo ahora nuevamente como algunos colegios elitistas discuten la conveniencia de que ambos sexos convivan y estudien en las mismas aulas, con el pretexto de algunas teorías opusianas, interesadas en demostrar que el aprovechamiento es mayor en clases segregadas que en la misma para todos, cuando lo que subyace es una obsesión seudoreligiosa y enfermiza por ver lo pecaminoso de estar ambos  sexos en un mismo habitáculo.
                                                                           
Y digo yo, que ya que en cualquier actividad de la vida conviviremos todos juntos, que mejor que la infancia y la juventud se eduquen relacionándose, ya que sería aprender a estar con el diferente  desde pequeños, sin relegar a nadie por condición de creencias, color de piel, nacionalidad, riqueza ni sexo. Sería darle rango de normalidad a lo que ya es normal.
Decían los abuelos al principios del pasado siglo, que “el buen paño en el arca se guarda”, refiriéndose a como las mujeres debían estar encerradas en sus casas sin relacionarse con nadie, dando potestad al padre para dársela en matrimonio al que sus intereses espurios mandara, o sea, igual que lo que hoy criticamos a afganos y demás países árabes cuando obligan a sus mujeres a casarse siendo niñas con viejos, y a salir enterradas en el  burka  de sus casas. Machismo en estado puro, no sólo religión.


                                                                               
Pero lo más curioso y que no deja de asombrarme, es que en muchos casos sean las propias mujeres las que defiendan estas teorías machistas de segregación, cuando ellas mismas se quejan de que en sus empresas les pagan salarios más bajos que a los hombres  realizando igual o superior trabajo, y de cómo la maternidad las tiene apartadas de los canales de promoción interna. ¿En qué quedamos? ¿Para unas cosas el trato debe ser igual y para otras no?
La realidad es que queremos darles a nuestros hijos lo mejor, y hoy por hoy los mejores colegios privados son los de la Iglesia Católica, ya que en estos centros de élites pudientes, sus relaciones presentes y futuras los llevaran al máximo nivel de riqueza y de poder. Lo que menos importa de todo esto es el adoctrinamiento, y si estos centros deciden que los niños con los niños y la niñas con las niñas, pues adelante, y en el futuro seguiremos discriminando en todas las actividades de la vida, ya que eso es lo que les hemos enseñado.