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jueves, 29 de mayo de 2014

Peligro en los "adosados"

Era una tenebrosa noche de tormenta como hacía tiempo no se veía por estos lugares. Dudé unos minutos sobre salir o no salir, pues todo estaba muy oscuro y había que saltar de balcón a balcón.
Todo empezó hacía pocas semanas, pero yo me había acostumbrado a tener sexo cuando quisiera, como que me separaba una pared, y “sin compromiso de permanencia”.
                                                                          


Ella vivía en la casa de al lado con su madre, que estaba aún de buen ver, pues había tenido a su hija muy joven sin unirse a nadie de forma permanente.
Cuando conocí a Alexandra empezamos con los tonteos propios de la edad, pues mi vecina de adosado, aparte de estar estupenda le iba la marcha, por lo que empecé a colarme en su dormitorio cuando todo quedaba en silencio, y aún a riesgo de caerme, la visitaba casi cada noche entre sus cálidas sábanas.
Bueno, pues una noche más, ya estaba jugando con ella en la oscuridad sin decir palabra, ya que su madre que tenía el sueño ligero nos podría pillar infraganti, pero aquella noche no sé qué le pasaba que no podía controlar sus gritos de placer, por lo que yo aún sin verle la cara, le tapaba la boca y le pedía que por favor se controlara.
Pasado un buen rato, volví a mi dormitorio por el mismo camino de fechoría, quedándome dormido pensando en lo fogosa que esa noche se había comportado mi amante secreta.
                                                                            


Por la tarde del siguiente día, le puse un WhatsSapp a mi amiga, y quedamos a tomar algo en la cafetería de siempre con algunos amigos comunes. Al salir de casa vi en la ventana cercana, a la progenitora de mi amiga, que me saludó con la mano dirigiéndome una sonrisa seductoramente extraña.
Ya en el bar y después de un buen rato cuando estábamos aparte, le dije con una carita de prepotente:
-Alex, ¿Qué te pasaba anoche que estabas especialmente fogosa?
Ella se me quedó mirando como si no supiera de qué iba, para contestarme:
-“No sé de que hablas. Anoche no nos vimos, pues salí con mis amigas y llegué a casa de mañana, que por cierto mi madre me metió la bulla, pues tiene la costumbre de acostarse en mi cama para enterarse a la hora que llego”.
                                                                           


Me quedé de piedra y blanco como la cal, y aunque ella lo notó, lo único que se me ocurrió fue una torpe disculpa por írseme la “olla”, pero cuando volvíamos a casa y me despedía de mi amiga, su madre se asomó a la puerta para desearme con una picarona sonrisa “felices sueños”.
Y heme aquí que ahora voy a tope, pues tengo sexo a diferentes horas y días con mis dos bellas vecinas, aunque sospecho que algún día se enteraran ambas de mi promiscuidad, pero mientras tanto…

En Villanueva del Ariscal, a 29 de mayo del 2014



martes, 20 de mayo de 2014

Olivia y el lucero radiante

Llevaba un rato acostada y no se podía dormir, pues su hermano Santi que estaba a su lado en la otra cama, no dejaba de enredar jugando con sus coches, por lo que decidió pensar en cuentos imposibles…
Vivía en donde las hadas hacen lo posible por ser felices divirtiéndose con todo tipo de juegos, de fiestas y cualquier cosa que llenara sus días de entretenimientos imposibles e inesperados…
Y sucedió, que la Reina Claudia reina de las hadas, organizó una fiesta de la luz, que consistía en ir a este divertimento lo más radiante v luminiscente posible, e invitó a todos los jóvenes príncipes que poblaban las mágicas regiones cercanas y lejanas.
                                            


Ya Olivia le había echado el ojo al lucero que más brillaba en el firmamento, por lo que adelantándose a los acontecimientos y aconsejada por su hada-madrina y jefa de las buenas brujas Victoria, se dirigió con su caballo volador Caramelo hasta los confines del firmamento y se trajo, no sin gran esfuerzo, el astro más brillante que mirarse pudiera.
La Reina se dio cuenta enseguida, pues su mente todo lo abarcaba, de que sería imposible que ella brillara más que Olivia, por lo que se reunió con sus magos, concejeras y brujas, para estudiar las medidas que habría que tomar para que la Reina Claudia fuera, como siempre, el centro de máxima atención y admiración.
Al final y después de acaloradas discusiones, se decidió cubrir todo el Palacio de la Música y Danza con un gran velo mágico, que haría que todas las hadas se oscurecieran en presencia de la Reina.
                                           


El día del acontecimiento más importante de aquel tiempo, fueron llegando todas las invitadas a cual más luminosas y bellas, y también los príncipes anonadados por aquel magnífico espectáculo, que superaba todo lo demás que hubiera visto nadie mágico o humano.
Pero sucedió, que cuando apareció la Reina Claudia, todas las hadas incluida Olivia se quedaron reducidas a una luz casi de velas semiapagadas, por lo que todo el mundo se miraba preguntándose por qué era únicamente la Reina la que lucía radiante.
En esto estaban, cuando apareció el príncipe Santiago en su Rayo Veloz, que era un artilugio que recordaba a los viejos coches de carrera, y pidió arrodillándose en presencia de Claudia, permiso para hablar.
Cuando la reina de las hadas le dio la mano para que se la besara e indicándole que se levantara, le pidió que dijera lo que tenía que decir.
Amada Reina Claudia: Hasta mí ha llegado la noticia de lo que hoy pasaría aquí, pues bien sabéis que en mi reino todos los rumores y cotorreos llegan y a veces se confirman, como en este caso.
                                             


Vos mi amada reina, no necesitáis de ningún hechizo ni de ninguna magia, pues vuestros ojos verdes y vuestra sola belleza ilumina hasta a los luceros más radiantes que pueblan nuestro universo, por lo que os pido me dejéis rajar con mi espada Filosa el velo con que habéis cubierto vuestro palacio de oscuras nubes, y que la luz de las hadas realcen la figura inigualable de la mejor reina del universo conocido: La sabia, bella y todopoderosa Reina Claudia.
Todos los presentes aplaudieron el discurso de Santiago y dirigieron sus miradas hacia la reina.
Así habló la bella Reina con lágrimas de nácar en sus ojos de esmeraldas:
Os pido perdón por la envidia que he sentido al pensar que alguna de ustedes, y miró a Olivia, pudiera lucir más que yo.
Pero una vez más ha sido mi amado Príncipe Santiago el que me ha hecho ver la realidad.
Rajad el velo y que comience la fiesta”.
                                          


Todos los presentes muy emocionados, irrumpieron en vivas a su amada Reina, mientras que el tupido velo desaparecía en la inmensidad del estrellado firmamento, y era la luz que irradiaba el mágico Palacio de la Danza y la figura inigualablemente bella de Claudia, la que ocupaba todo el espacio acompañado de las cantoras risas de las hadas, y de la maravillosa música del Danubio Azul, que iniciaba el baile inaugurado por la pareja formada por la Reina Claudia y el príncipe Santiago.”
Bueno, pues ya está bien de hadas y de bailes, que se está durmiendo mi “Reina” a chorros.
Hasta mañana si Dios quiere.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Desahucio

Parecía increíble que todas las desgracias se cebaran con María. Hacía cuatro años, que en un aciago día de Enero, murieron en accidente de carretera su marido y su único hijo.
Quedó sola, sin recursos y con las trampas de una familia normal, pero a las que ella ya no podía hacer frente, pues le había quedado una pensión de poco más de quinientos euros, ya que la indemnización del accidente fue para pagar los entierros y algunos débitos perentorios.
                                                                            


Cuando se casó, su marido no había querido que siguiera trabajando en la empresa de productos farmacéuticos de la que era delegada, por lo que sólo se dedicó a su casa y a su familia, pero después de lo ocurrido buscó trabajo y lo tuvo sólo durante poco más de año y medio, pues la empresa quebró y ya no volvió a encontrar ocupación a pesar que lo buscaba incansablemente, y pasó que incluso su familia y sus amigos de siempre le dieron la espalda desentendiéndose de tan pedigüeña y molesta persona.
Para colmo de desgracias, estaba enferma con un grave problema en la columna vertebral, por lo que ya apenas salía para buscar lo imprescindible de comida y medicamentos.
Había recibido ya muchas cartas del banco reclamándole el pago de la hipoteca del piso donde vivía, pero al no poder hacer frente a los pagos, el juzgado le había mandado una comunicación indicándole que se iniciaba el proceso de desahucio.
Se quiso morir. Si la echaban ¿Dónde iría?
                                                                            


Fue al banco y a los juzgados a exponer su caso, pero no había solución. Sólo tuvo el alivio de que dio la casualidad que una amiga de la infancia trabajaba allí, y le prometió hacer lo que pudiera por retrasar lo más posible lo inevitable, traspapelando hasta lo posible su expediente.
Pero llegó el fatídico día en que se encontró en la calle con una mochila y lo puesto sin tener a donde ir.
La acogieron en un piso que tenía una ONG contra los desahucios, pero aquello era por un tiempo determinado que se le terminaría enseguida ¿Y luego qué haría enferma,  sin trabajo y sin dinero?.
Pensó, pensó, y se le ocurrió un plan, descabellado, pero un plan.
Provista de un martillo y con una camiseta anti desahucios, se dirigió a la oficina bancaria que la había embargado y sin pensárselo dos veces empezó a romper los cristales de la fachada y esperó a ver que pasaba.
La gente se agolpó a su alrededor tachándola de loca aunque se apiadaran de ella por sus motivos, hasta que llegó la policía y se la llevaron, pero a las pocas horas ya estaba libre aunque con cargos por su acción.
Esto no era bastante para lo que ella esperaba, por lo que provista de un cuchillo de cocina que ocultó bajo sus ropas, se dirigió de nuevo al banco donde pidió ver al director, que compareció después de una hora larga.
Cuando lo tuvo cerca, sacó el cuchillo y lo amenazó si no cancelaba su deuda con el banco, pero con los nervios de ambos, se le fue la punta del cuchillo y le hirió en el brazo.
Cuando ella vio brotar la sangre, tiró el arma y salió corriendo, sentándose en la acera llorando y con un ataque de nervios hasta que llegó la policía y se la llevaron nuevamente.
                                                                            


Reconoció inmediatamente que todo lo había hecho premeditadamente, por lo que no necesitaría abogado ya que aceptaba la pena que le impusiesen.
De la comisaría de policía pasó a los juzgados, y de allí a la carcel que es donde ella quería terminar.
La condena fué de varios años, pero ya ella se encargaría de que no la echaran de esta su última “vivienda”.
Su plan había salido como esperaba. Ya no tendría nadie que librarse de ella. Aquí atenderían sus necesidades y ya sólo le quedaba el día a día.
Se acabó para el mundo el problema “Maria”.

En Villanueva del Ariscal, a 14 de mayo del 2014


domingo, 4 de mayo de 2014

La prueba

Su amor se había cimentado tras unas semanas de salir, seis meses de noviazgo más serio, y un año de vivir juntos.
Así Raquel y Anselmo habían decidido, más por presión familiar que por convencimiento propio, poner fecha a una boda católica con todos los requilorios y festejos añadidos, que las respectivas madres había organizado de común acuerdo, no sin tener que tragar la pareja por muchas cosas que les venían un poco “gordas”.
Decir que la novia era una mujer guapísima, incluso había hecho sus pinitos de modelo antes de acabar la carrera de medicina y colocarse en un buen hospital privado.
Él, creó su propia empresa de consulting empresarial que a pesar de la crisis galopante, marchaba medianamente bien.
                                                                            


Bueno, pues una vez puesto en antecedentes, vayamos al meollo de esta historia, y comenzar por decir que Raquel tenía muchas amigas, pero entre ellas destacaba por su sensualidad y belleza Sonia.
Esta no era ajena a las lascivas miradas que cosechaba de la peña varonil, incluidos los dardos visuales de su amigo Anselmo, y es que parecía que le gustaba llamar la atención, pues ella se preocupaba de ir siempre con ciertas vestimentas y atuendos que rayaban entre la elegancia y el descoque, de tal forma que su también compañera y amiga Raquel, se lo había criticado en muchas ocasiones.
Faltaba apenas dos semanas para el evento, cuando un día recibió el novio una llamada de Sonia, citándolo en su casa para preparar una sorpresa que quería darle a su amiga el día del bodorrio, por lo que quedaron en verse al día siguiente después de comer.
                                                                             


Como se puede suponer, Anselmo iba entre curioso e intranquilo, pues no se imaginaba de qué se trataba, y así llegó a la urbanización y a la casa donde vivía su amiga, que lo recibió en un atuendo más propio de playa o piscina que para la ocasión.
“Por Dios, que buenísima está”, pensó nada más verla.
Se sentaron los dos en el sofá del salón, ya que estaban solos en el chalet, y ya delante de dos Gin-Tonic de su ginebra favorita, aguardó expectante a ver que quería su amiguita.
“Querido, lo que quiero decirte quedará aquí como un secreto entre ambos, que aunque me maten nunca revelaré”.
¿De qué se trata?, preguntó intranquilo.
“Déjame hablar hasta el final, por favor”.
“No creas que soy ajena a las miradas de deseo que me diriges cada vez que nos encontramos, por lo que ya que te vas a casar, quisiera hacerte el regalo especial de acostarnos tú y yo por una única vez, y que los dos olvidemos de inmediato qué ha pasado entre nosotros, de forma que no haya ninguna consecuencia en nuestras vidas.”
Anselmo se quedó paralizado y sin saber que decir mientras ella se quitaba el top que le cubría sus dos perfectísimos senos.
                                                                          


Se levantó y salió corriendo hacia la puerta, y cuando ya casi llegaba al coche, oyó la voz de su novia que lo llamaba: “Anselmo, Anselmo, para...”
Se quedó clavado en el sitio mientras veía como su novia venía a la carrera hacia él, y aún jadeando le dijo:
“Perdoname Anselmo, pero ahora se que verdaderamente estás enamorado de mi y hoy me lo has demostrado. Cariño, esta desconfianza con la prueba a que te he sometido de acuerdo con mi amiga Sonia, me ha hecho ver que mis enfermizos celos estaban totalmente injustificados.”
Se quedo mudo evaluando todo lo que le acababa de pasar, mientras su novia lo abrazaba y lo besaba, y viendo en la puerta por donde salió a la carrera, cómo su amiga Sonia se reía saludándolo con la mano.
Lo que nunca nadie supo, es que él no huía de la aventura, sino que iba por los preservativos que los guardaba en el coche.

En Villanueva del Ariscal, a 4 de Mayo del 2014