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jueves, 29 de diciembre de 2011

Acabemos con el año


-Vamos, vete ya. ¡Deseo tanto perderte de vista!
-Ni que yo fuera el culpable de todo lo malo, respondió. ¡No irás a matar al mensajero!
-Por ti han pasado todas las calamidades que nos afligen: Paro, ruina, corrupciones diversas, machacarnos los ahorros. Hemos perdido un montón de ventajas sociales… Y que se yo cuantas cosas más, le dijo.


                                                                            
-Los tiempos y los años son siempre los mismos, sólo llevamos o traemos lo bueno o lo malo que hacéis las personas. Tenéis la responsabilidad sobre vuestros actos, para eso sois libres ¿No? No me culpéis a mí de vuestras dejaciones y meteduras de pata.
-Parte de lo que dices es verdad, le respondió. Pero hemos tenido muchos años buenos, felices o casi, y es normal que no nos resignemos a estos malos vientos que soplan en nuestras vidas. Casi nadie ha tenido ocasión de evitar lo que se nos ha venido encima. ¿O crees tú que somos culpables de tantos descalabros? 
-Hombre, quizás no todos seáis culpable de esta debacle, le argumentó. Pero ¿Quién si no, es responsable de tanto desatino y tanta rapiña? Es verdad que solo un puñadito de lo que llamáis “gente importante” lo manejan todo, pero alguien tendría que haber parado tanta especulación y tanta avaricia. Tenéis políticos que habéis elegido libremente y en quien habéis confiado. ¿Por qué no los castigáis ante su dejación de responsabilidades? Es que en muchos casos no solo no le recrimináis nada, sino que encima lo habéis vuelto a elegir a pesar de sus imputaciones y de sus juicios por robos de lo público en general y de lo tuyo en particular. Es una auténtica vergüenza, en algunos casos, que encima los hayáis premiado con la reelección hasta con más votos que antes.


                                                                             
-Todo lo que dices es verdad. Pero si no podemos confiar en nuestros gobernantes, ¿En quién si no? Buenos o malos son nuestros, nuestros inoperantes y golfos gestores de lo público. ¿En quién creer? Ahora muchos creen que los “tecnócratas económicos” nos sacarán del bache, y resulta en muchos casos, que esos mismos técnicos fueron los culpables de tanto desatino, y por otro lado, no querrás que venga algún dictador como los que propiciaron las grandes depresiones económicas del pasado siglo a solucionar todo esto. Eso es lo que les gustaría a algunos, que después de habernos quitado el trabajo, el dinero, las conquistas sociales, etc., llevarse por delante también  nuestra libertad en nombre de una vuelta a la tranquilidad y a los años felices. ¡No por favor! Vuelta atrás no. Creo que esa lección ya la tenemos aprendida.


                                                                              
-Bueno pues no te cabrees conmigo. Soy sólo el viejo año que se va. La alegría o la ruina que el año próximo traiga dependerá de vosotros, no del tiempo. El tiempo  siempre deviene, se sucede a sí mismo periodo tras periodo. Algún día se acabaran los amaneceres y los crepúsculos, los meses y todos los años, y ya no tendréis de que quejaros.
-Bueno, que eso sea lo último. Mientras tanto tendremos que buscar soluciones entre todos. Y poner en cuarentena a los “tecnócratas solucionadores” o a los “caudillos de la felicidad”, que son sólo y más que nada mentira. Sólo la ilusión en lo nuestro y el trabajo serio nos sacará de esto. Dejemos de echar la culpa a todo y a todos. Tú y yo somos el problema y la solución.


En Sevilla ,a punto de acabar el 2011

sábado, 24 de diciembre de 2011

DUERMEVELA



Quise escuchar el susurrante frío

Que,

Los azules malvas del naciente día

Atravesaron,

Encontrando el irritante amargor del desvarío

Tan

Sin que aquel pájaro que en floridas primaveras

Rápidas,

Recorriera trotando el camino tortuosamente incierto.


Que de aquel olvidado tiempo de vacío

Obcecada,

Como estabas, pendiente del recuerdo, en esencia deprimida,

Inconclusa.

Embargándote de pesares cual tortuoso rio.

Nebulosa

Estampa aparecida, desdibujada, comedida

Y tal vez

Fracasada

 Que en otros tiempos fuiste dolorida

Vida.


En Bilbao, a 16 de Diciembre del 2011

martes, 20 de diciembre de 2011

FELIZ NAVIDAD



                                                                                 
Feliz Navidad. Feliz Navidad a todos. También a los que sé que no la van a disfrutar por que no quieren, o no pueden o no se la merecen o no los dejan, ya que están o son o fueron: 
Cabreados de larga duración, huérfanos, leprosos, rencorosos, parados,  sin papeles, funcionarios, cuatrocientoseuristas, traumatizados, pilotos, senegaleses, presos, huérfanos, viudos, inadaptados, ultras, piojosos, ministrables no elegidos, harapientos, victimas, sin techos, incomprendidos, cornudos, sin escaño, afganos,  maltratadas, víctimas de abusos,  estafados, esclavos de…, perseguidos, torturados, perdidos, terroristas, intolerantes, usureros, okupas, indignados, secuestradores, dictadores, canallas, drogadictos, arruinados, quemados, sevillistas, inquisidores, envidiosos, ladrones, odiosos, avaros, crápulas, enfermos, opositores sin plaza, desheredados, ansiosos, náufragos, autistas, miserables, desplazados, afectados,  forasteros, irascibles, acorralados, neonatos, imputados, bandidos, mahometanos, corruptos, sicarios, blasfemos, insolidarios, abusadores, malvados, budistas, zombis, maquinadores, capullos, puteros, chivatos, malpensados, violadores,  y demás malas personas o buenas gentes que tienen que pensar en otras cosas más apremiantes o más chocantes o más obligatorias, de tal forma que están incapacitadas involuntaria o voluntariamente al desapego de la felicidad humana, ya que su vida está comprometida con otros fines o por alguna causa ajena al común de los especímenes terrícolas.


                                                                                
A los que quedan, PAZ, FELICIDAD y PACIENCIA  para aguantar lo que nos venga en el jodido 2012.

                                                                                   

domingo, 11 de diciembre de 2011

LA VENGANZA


Habían pasado más de veinte años desde entonces, pero aún lo vivía como si hubiese sido ayer. Tanta fue la angustia sentida por aquel chaval en el instituto que hasta se inventaba enfermedades para no ir a clases y es que aquel chulillo del curso, Dámaso, lo tenía amargado.
Y no eran sólo las agresiones por cualquier tontería, sino la facilidad con que lo ponía en ridículo ante cualquier compañero o compañera, esto último aún le era más doloroso.


                                                                                
Por fin el día de su venganza estaba cercano, y es que tenía delante el currículo de este individuo pidiendo trabajo. De entre las cerca de cincuenta peticiones para ocupar la plaza de conductor en el camión de reparto, le habían seleccionado cinco para entrevistar, y esta era una de ellas.
Había investigado a fondo toda la historia, y así se había enterado cómo a este pobre infeliz casi todo le había salido mal en la vida. Su madre murió muy pronto y fue un niño maltratado hasta que en una de aquellas palizas, el padre borracho, casi lo mata si no llega a ser que los vecinos llamaron a la policía.


                                                                               
A partir de ahí dejó los estudios y se fue a vivir con una hermana de su madre, que lo puso a trabajar de inmediato.
Muchos trabajos temporales hasta que se sacó el carnet de conducir de 1ª y se compró un camión con un crédito que le concedieron.
Desde entonces había trabajado como autónomo, pero ahora con la crisis le faltó el trabajo y no tenía dinero para pagar las letras del nuevo vehículo, por lo que se lo habían quitado, y estaba desesperado buscando empleo de lo que fuese, ya que tenía mujer, dos hijos pequeños y la vivienda hipotecada. Un cuadro que, no por normal en estos tiempos, era menos dramático.


                                                                                
Había pensado tantas veces en la venganza, que ahora cuando se presentaba la oportunidad, la realidad es que no le producía placer ni alegría, sino una inquietud que lo hacía no sentirse bien.
Por fin le dijo a la secretaria que pasara el último candidato, Dámaso.
Entró una persona que no  le recordó  en nada al compañero del instituto, pues casi no tenía pelo, extremadamente delgado y con muchas y profundas arrugas,  que le hacían parecer diez años mayor que él.
Intentó hacer la entrevista lo más fría posible y sin salirse de las preguntas normales que se le hacían a todos los candidatos, aunque Dámaso nunca se daría cuenta de quien estaba detrás de la mesa. Es más; creyó probable que el otro ni se acordara de sus actuaciones canallescas del pasado.
Cuando se marchó se quedó pensativo mirando por la ventana a los transeúntes. ¿Qué hacer?
La realidad es que cualquiera de los candidatos le servía, pero casi estaba decidido a darle el trabajo a su antiguo compañero y hacerle pasar un calvario después. ¿Era esto lo que quería?
Pues no. No se quería reconocer buena persona, pero quería darle el trabajo porque pensaba que todos los sufrimientos de aquella persona le habían redimido de las muchas cabronadas que había hecho en el pasado.
Incluso se sentía culpable por haber tenido él una vida feliz, aunque hubiese sido conquistada con sacrificios y renuncios.
Ahora que no sentía rencor ni odio se sentía bien consigo mismo.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Pecadillos juveniles


Era una “Maruja” en todo el sentido peyorativo de la palabra. Por eso apareció aquel día por la habitación mas oculta de la casa para cogerme “In fraganti”, liado con la chica que venía a ayudar, Toñi,  metiéndole mano de forma inequívoca, pues tenía la falda levantada, las bragas en las rodillas y uno de sus magníficos pechos , al que yo ensalivaba con fruición, fuera de la blusa.


                                                                            
Por supuesto que lo puso en conocimiento de toda la familia para avergonzarme de mi lujuria, delante de una cortadísima y llorosa Toñi, que de forma interina, había venido a sustituir por unos días a su madre enferma de gripe.
Esta chivata y metomentodo era mi tía Rosa, solterona de cincuenta y muchos años, hipocondriaca, “corre ve y dile” con matrícula de honor, infatigable mandona e histérica de la limpieza y beata meapilas de vocación monjil tardía, que decía rezar por la salvación de mi alma irredenta, lujuriosa y pecadora.
Aquel “pillarme con las manos en… la masa”, tuvo sus consecuencias inmediatas, por esto fue el despido de Toñi y mi reclusión forzosa durante cuatro fines de semana en los ámbitos de la casa, lo que me dio tiempo a mi planificada venganza que iba a poner en acción cuando menos se lo esperara y mas fastidio le causara a esa bruja de hermana de mi madre.


                                                                                 
Habían vuelto, después de casi dos meses, el agua al cauce de la normalidad y el olvido, cuando entendí que había pasado suficiente tiempo como para empezar a servir el frio plato de mi venganza.
Mi adorada tita, tenía la costumbre de quitarse la dentadura postiza antes de acostarse, la limpiaba y cepillaba con meticulosidad, y la dejaba sobre un paño blanco sobre su mesilla de noche junto a una botellita de agua, precaviendo por si de madrugada tenía sed. Una noche aprovechando su profundo sueño, le refregué la susodicha prótesis dental, con unos “chiles jalapeños” picantísimos que casualmente regalaron  a mi padre,  sabedores de que  estas guindillas le encantaban acompañadas en las comidas.


                                                                           
Cuando al levantarse por la mañana se puso la dentadura, se oyó un grito estremecedor en la tranquilidad del emotivo amanecer de mi revancha. Echó mano del agua que yo había cambiado oportunamente por Linimento Sloan que había encontrado en un ropero de la abuela y que ya no se usaba, bebiéndose del tirón casi medio bote del oloroso relajante muscular.
A partir de ahí pierdo el hilo, solo sé que al querer ir al cuarto de baño a enjuagarse la boca, se asustó mucho con el gato que dice que estaba amarrado al picaporte de la puerta, y huyendo de sus zarpazos, se cayó por la escalera partiéndose una pierna y amoratándosele la cara con irisentes tonos intensos de toda la gama cromática. También tenía varios arañazos en los brazos, probablemente del susodicho felino.
Yo casualmente había desaparecido la noche anterior para ir a estudiar a casa de mi amigo Germán, que fue quien me ayudó a entrar de noche a mi casa y perpetrar dicha fechoría, por lo cual no se me pudo culpar de nada. Todo se achacó a un despiste de Rosa que habría limpiado la dentadura con un paño de cocina contaminado, y el linimento es que estaba al lado de la botellita del agua y nadie sabía cómo había llegado hasta allí, y con los nervios... ¡Ah! El gato nadie lo había visto aunque mi tía juraba que era verdad.


                                                                             
Cuando llegó del hospital toda escayolada, tenía que ir a verla a su dormitorio, pero antes tuve que pasar por la cocina y ponerme varias cebollas cerca de los ojos para que así mis carcajadas tremendas, parecieran histéricos lloros de su compungido sobrino. No sé cómo no se dieron cuenta.
Por otra parte y aprovechando el alboroto general, deslicé unas pulgas en la escayola de mi amada tía, con lo que los picores y los gritos no cesaron en muchos días.
¡Con lo limpia que era ella, pulgas!
A partir de aquel día no paraba de mirarme de forma acusadora, a lo que yo le respondía con la mejor de mis sonrisas. Incluso alguna vez cuando nos encontrábamos a solas, le pedía a carcajadas que me contara lo del gato y le aconsejaba lavarse más a menudo para no tener bichos, con lo que conseguía que saliera llorando y llamándome malvado y pecador sobrino endemoniado.
Al estar encamada tenía que hacer sus necesidades en una “cuña” que se introducía entre las sabanas y sus partes pudendas, pues bien, yo puse un montón de comprimidos efervescentes en la susodicha cuña, con lo que se originó un extraño y tremendo espumerío al contacto con el pipí. Se creyó enferma grave, llamando a gritos al médico y encomendándose a todos los santos para que la salvaran de su nueva y terrible enfermedad.
Sólo ella sospechaba de mí, pero no pudo convencer a nadie de mi intervención en sus repetidas desgracias
Bueno, pues hoy lo vamos a dejar aquí, pero ya otro día retomaré nuevamente el tema y os seguiré contando el resto de putadas que le hice a tita Rosa para hacerle la vida lo más jodida posible. Fueron los dos años más felices de mi vida y los más desdichados para ella.
¡Ay! ¡Cómo la echo de menos!

martes, 29 de noviembre de 2011

Pongámonos en positivo, por favor

Es tanto el bombardeo de noticias, casi todas malas, económicas, políticas y sociales que recibimos diariamente, que nos sentimos apretados por una losa de pesimismo que bien pudiera inducirnos a perder de vista algunas grandes realidades que no vemos, cegados por nuestros propios y cercanos problemas personales.


                                                                              
Estamos sumergidos como país, queramos o no, en  la Europa Comunitaria. Aparte de los aciertos o desaciertos de nuestros propios gobernantes, tenemos que sufrir lo que se nos dicta desde las instancias europeas, lo cual limita sobre manera nuestro día de mañana más que el hoy por hoy, ya que al final los encarecidos prestamos que recibe el país lo tendremos que pagar los de siempre,  bien por la vía de impuestos directos o al consumo, bien con recortes sociales, etc., lo cual indudablemente nos hará perder calidad de vida.


                                                                                    
Dicho esto como preámbulo, quiero que desde la negrura en que nos creemos sumergidos, miremos un poco alrededor, pero saliéndonos de nosotros mismos y mirándonos como nos ven desde Sudáfrica, Argentina, India, Turquía o Nueva Zelanda.
España es una potencia económica en muchos ámbitos, aunque nuestra Prima de Riesgo esté  cerca de 500 puntos con respecto a Alemania, y además gozamos de una renta per cápita envidiada por gran parte de los países del mundo. (Buscar en Internet los datos económicos de España  en la Enciclopedia libre Wikipedia).


                                                                                 
¿A quién podríamos calificar como el “nuevo rico” del mundo? Sin duda todos apuntaríamos a China.
Pues bien, la renta per cápita de un chino es de 6.567 $, cuando la española es de 22.598$, todas las cifras referidas al año 2010, siendo China la segunda economía mundial y quizás la primera el año 2012.
Ni que decir tiene, que aunque los millonarios de este país sean muchísimos, la gran mayoría de chinos viven casi en estado de esclavitud, tanto por sus malas condiciones de trabajo, como por la falta casi total de beneficios sociales.


                                                                                   
¿Es comparable el nivel de China con la calidad de vida de nuestro país? Si quitamos dos o tres países del norte de Europa ¿Por quien cambiaríamos el nivel de la Sanidad Española? ¿Nos cambiaríamos por los Estados Unidos o por los ingleses? Yo desde luego no.
Y no olvidemos un dato. España sigue siendo la 12ª potencia económica del mundo y estamos tan integrados en la UE, que les vendemos el 73% de lo que producimos y le compramos el 67% de nuestras necesidades externas.
A pesar de un paro cercano al 22%, aquí nadie pasa hambre, aunque muchos se vean abocados a la caridad familiar o ajena. 
Yo, particularmente, no me creo las cifras del paro. En este país hay una economía sumergida, según fuentes solventes del estado y la UE, que cifran del 24% al 35%del PIB, unos 4,5 millones de trabajadores en situación irregular y que suponen el 5,6% del PIB.
¿Pides facturas cuando pintas el coche, empapelas tu dormitorio, arreglas los cuartos de baño o compras la leña para la chimenea? Todo eso va sin IVA y por lo tanto nos lo robamos del estado. Y ya no hablemos si nos tocase un buen pelotazo en la Primitiva, ¡lo que haríamos para evadir el máximo de impuestos!.
Por favor, tened fe e ilusión en el futuro y ganas de vivir el presente. Siempre sale el sol después de una tormenta, aunque esta dure meses. Sequémonos las lágrimas y empecemos a reír, aunque sea tímidamente, por nuestro futuro. Nosotros y nuestro Gran País se  merecen nuestro crédito.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Indeseada parentela


Todos estos años atrás, hemos vivido felices y contentos con poco o mucho dinero, con una suerte a menudo esquiva pero otras veces pletórica, sin imaginarnos ni por asomo, que un día no muy lejano vendría un indeseado pariente a fastidiarnos la convivencia familiar, las fiestas con los amigos y nuestros monótonos trabajos y quehaceres, sembrando  nuestra vida con desasosiegos, intranquilidad y aquellos viejos miedos que creíamos olvidados y que han reaparecido sorpresivamente.


                                                                                          
Este indeseado pariente lejano, de quien nunca habíamos oído hablar ni a padres, ni a abuelos, ni  a la demás cercana parentela, es la “prima de riesgo”.
Una mañana al levantarnos, o quizás fue una placentera tarde de una negra primavera  en la que en vez de golondrinas venían cuervos, apareció primero en nuestras televisiones, luego en los periódicos, y por fin en nuestra cotidiana  y descuidada vida , con tal fuerza y pesadez que ya nunca hemos podido quitárnosla de encima.


                                                                                   
¡Jodida “prima”, te podías haber quedado por todo el resto de tu hedionda vida con tu pu…madre!
Y es que todo lo ha pervertido: El trabajo, robándolo y expulsándonos al temido paro y provocando la pelea a muerte con nuestro crédito hipotecario, también nos ha fastidiao el médico, el colegio de los niños y hasta la cesta de Navidad que cada año nos regalaban en nuestra oficina como desagravio  por el atraco  a nuestra nómina.
Se acabó esta pequeña fiesta para algunos, pues los de siempre siguen viviendo como dios, mientras nosotros humilde clase media, nos deslizamos sin remisión hacia la más paupérrima de las estrechísimas situaciones pecuniarias.


                                                                                     
Que si los mercados no se fían, ¿De mí que no los conozco de nada?, que si los especuladores, ¿Yo que me pierdo hasta el comprar la bombona de butano el día que baja?, que si los bancos, ¡Si me cobran hasta el aliento que echo en la sucursal!
Conocemos a los culpables de todo, y sin embargo toda la carga de sus despropósitos, son para el humilde ciudadano de a pié; se llevan la pasta para ellos  arruinándonos a nosotros.
Dejemos que se desplomen los bancos, metamos en la cárcel a los especuladores que  quieren nuestra carroña, persigamos a los corruptos y que paguen el daño causado, y a los políticos…
No debemos ya acojonarnos por nada ni amargarnos, sino intentar que nuestro día a día sea feliz independientemente de quien nos gobierne, de quien nos riña desde Bruselas o desde Alemania, y si perdemos el trabajo o nos quitan el piso, alguien de entre la familia o los amigos nos echará un capote, pero no perder la sonrisa ni la paz interior. Eso es lo que desean los bárbaros del norte. Y repetir conmigo: “que le den por el culo a lo que suba nuestra prima de riesgo”.
No podemos estar en la cárcel y asustados.




En Zizur Mayor, a 19 de Noviembre del 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

OTAZU


El fin de semana pasado, con motivo del bautizo de mi nieto Santiago, nos hemos reunido aquí en Pamplona una parte de  la familia de Sevilla, lo cual hemos aprovechado para hacer  un poco de turismo y reírnos un rato.


                                                                                  
El viernes por la noche fuimos a una sidrería en la calle Estafeta 49-51, “chezbelagua”, donde pasamos una velada increíblemente divertida como podéis observar por las fotos.
                                                                              
Entre vasos de sidra, y copas de crianzas y de rosados, deleitamos un buenísimo bacalao en tortilla, chuletas  a la brasa y unas chistorritas al vino propias del lugar.


                                                                                 


                                                                                
El sábado por la mañana fuimos invitados a la Bodega del Señorío de Otazu, donde se presentaba un nuevo tinto del que íbamos a hacer una cata.
Aunque luego nos sirvieron unas chistorras, la cata solo la hicimos con vino, agua y pan, como mandan los cánones, ya que la comida enmascara el sabor del vino, de ahí que cuando se quiere vender un vino no demasiado bueno , pongan queso de aperitivo, de donde la frase “te la dan con queso”. 


                                                                              
El vino en cuestión era un Premium Cuvée, denominación de origen Navarra, con 14,5 º, de las fincas Atenea, Diana y Rita, y de la cosecha del 2007.
Con una edición limitada a 145.000 botella, elaborado a partir de uvas Tempranillo, Merlot  y Cabernet Souvignon y con 14 meses en barricas de roble francés Allier.
Nos enseñó las bodegas y dirigió la cata un nieto del fundador de la bodega, Javier, persona simpatiquísima y entrañable que nos hizo la visita inmejorable.


                                                                                  
Pasamos a catar varios vinos entre ellos este nuevo que nos pareció un vino de gran complejidad, con recuerdos a fruta fresca, especies y donde la madera está perfectamente integrada.
No sé con qué precio saldrá al mercado, pero nosotros nos lo llevamos a 5 € la botella.
Reseñar que la bodega es una maravilla que contiene una importante colección privada  de arte contemporáneo como reflejo histórico de sus orígenes, con obras de Manolo Valdés, Martín Chirino, Baltasar Lobo, Farreras y Xavier Mascaró entre otros.
Es la filosofía de esta bodega y una forma de ver y de mirarse.


                                                                        
Con posterioridad almorzamos en el restaurante Sarbil, situado en alto con vistas a los viñedos de Otazu y del rio Arga,  en el cercano y precioso pueblo de Etxauri, donde los chuletones a la brasa y el cochinillo que aquí llaman “gorrin”, hicieron estragos gastronómicos en la antesala del bautizo.
Ni que decir tiene que volvimos con el tiempo justo de ducharnos y tirar para San Fermín, donde bautizaban a Santiago.
                                                                                 
Páginas de interés: 
“chezbelagua”: www.chezbelagua.com
Bodega del Señorío de Otazu: www.otazu.co
Sarbil: www.restaurantesarbil.com
Etxauri: www.etxauri.info/es


En Zizur Mayor, a 15 de Noviembre del 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Soy "El Desastre"


A parte de nervioso soy muy atolondrado, me lo reconozco. Por eso me pasan las cosas que me pasan. Y eso que intento controlarme.
El día que cuento no fue un día normal, pero puedo presumir de que en mi desastroso expediente, había días si no iguales, muy parecidos.


                                                                                 
Había acabado en la Facultad de examinarme de Publicidad Creativa, y al entregar el examen tiré de la mesa del cátedro una pila de folios perfectamente ordenados hasta entonces. Apurado, le ayudé a recogerlos como pude entre excusas y las risas de los últimos examinados, pero al levantarnos los dos a la vez, nos pegamos un enorme y doloroso porrazo en la frente. Más risas de la concurrencia y más fuerte. 
Me disculpé y salí volando, no fuera a ser que me preguntara el nombre y se cagara en alguno de mis progenitores.
Había quedado en recoger a mi amada después de la prueba para irnos a tomar algo, así que me metí en el coche, aún nervioso por lo ocurrido, dispuesto a dirigirme hacia su casa.
Para empezar,  fui rodando un gran rato y al oler a quemado, me di cuenta que el freno de mano lo tenía echado. Dinero para el mecánico.


                                                                                   
Encendí un cigarro por ver si me tranquilizaba y seguí el camino callejeando con el coche, cuando a punto de girar a la izquierda en una calle bastante estrecha, el cigarro se me calló entre las piernas en el asiento. Tratando de cogerlo para no quemarme ni quemar la tapicería giré el volante sólo con la mente, con lo que metí el morro del coche en un salón de recreativos con gran estrépito, rompiendo la puerta de entrada y dejando el eje delantero del coche colgando de un escalón.
¡Joder la que se armó! Bajé del coche como pude para contemplar el morro destrozado, yo con una enorme quemadura en el pantalón y por supuesto  el interior del muslo en “carne viva”, lo que casi me hacía llorar.
Tal era mi desconsuelo, que se pararon los gritos del dueño del local y de la abultada concurrencia, que puse a mi favor.
Parte al seguro, llamada a “auxilio en carretera”, a mi novia… y yo qué sé. Con los nervios hubiera llamado hasta al 7º de Caballería.


                                                                                   
Una vez el coche camino del taller y mi novia riéndose de lo ocurrido, mis lágrimas no eran de desahogo por el siniestro, sino por el dolor inconsolable de la quemadura.
Ya tranquilamente acomodado en casa de mi futura, me quité los pantalones para curarme las heridas, y en eso estábamos ambos cuando llegó mi suegro que nada sabía de lo acontecido, por lo que empezó a pegar gritos amenazadores contra mí, e improperios contra su hija, ya que no nos dejaba explicarle la situación tan delicada en que nos había encontrado sorpresivamente.
Mucho tiempo después de pormenorizar todo lo acontecido, con mi suegra agregando exclamaciones que caldeaban un poco más el ambiente ya de por sí crítico y la mirada acusadora de mi suegro aún dubitativa, me pude acabar de curar la quemadura y ponerme los chamuscados pantalones,  saliendo de la casa con toda la dignidad de que fui capaz.
Me metí en el primer bar que vi y me pegué dos whiscazos como una catedral románica. Después de otro más, empecé a valorar mi situación y a pensar si valía la pena recomponerla. (Por cierto, uno de los whiskys lo tiré al suelo sin querer).
En eso estaba cuando sonó mi móvil, y mi novia me confirmó que era su hombre y que me quería a pesar de ser “El desastre”. 
La vida me sonreía y ya me preparaba para la próxima vez o las próximas veces que vinieran.

domingo, 30 de octubre de 2011

HALLOWEEN (3ª y última parte)


(Continuación)


Salí de allí y me fui caminando hasta el hospital, donde anduve ensimismado y nervioso toda la mañana.
Todo esto debería tener una explicación.
Llamé a Bea, charlé un rato con ella para constatar que estaba mucho mejor, y con el pretexto de ver la foto que tenía su amiga, le pedí el teléfono de María.
La llamé y quedó en llevarme la foto al hospital, ya que ella también trabajaba allí de administrativa. También le pedí  que, sin que nadie se enterara, me consiguiera el teléfono y la dirección de la familia de Ramón.
Me llamó por la tarde para decirme que al teléfono que su hermano tenía no contestaba nadie y que la vivienda era Luis Montoto 31,2º A.
Yo también estuve llamando a ese número varias veces y como no obtuve resultados, me dirigí a dicha dirección donde nadie respondió al portero electrónico. Cuando ya me iba, salía una señora a quien pregunté por la familia del 2º A.


                                                                                    
Me comentó que eran sus vecinos, pues ella vivía enfrente, y que esa familia estaba compuesta por el chico que se mató y por su abuelo materno, pero que después del accidente lo llevaron a la Residencia de las Hermanitas de los Pobres, ya que padecía Alzheimer y no podía vivir solo.
La niebla se había apoderado de su mente, lo que unido a la tristeza de su corazón por la pérdida de su nieto, lo tenían retirado de la realidad del mundo de los vivos.
Me dirigí a la Residencia que estaba un poco más atrás en la misma calle y pregunté por él.
La hermanita que me atendió, Sor Virginia, me preguntó si yo era familia del anciano y me contó cómo se había aislado de los demás, no hablaba con nadie, que apenas comía y que dependía de ellas para todo. Su mirada decía a las claras que no quería seguir viviendo.
Me hizo seguirla por un pasillo, y me señaló un hombrecito muy delgado y encogido, sentado en una silla del patio.


                                                                                             
Le hablé al anciano dulcemente, preguntándole por su salud y su familia, si necesitaba algo. Ni me miró siquiera.
Le di las gracias y me marché después de contarle a la monja un rollo,  “que me había encargado que lo visitara un amigo suyo que estaba impedido en la cama”. La pobre se lo creyó.
Cuando ya salía por el jardín de la Residencia y cerca de la verja, oí que me llamaban y al volverme vi que era la hermana que me había atendido.
Volví sobre mis pasos y en la misma entrada me dijo Sor Virginia:
-Se me ha olvidado comentarle algo que pasó y que casi no me acordaba.
Uno de los primeros días que estuvo aquí este señor, una limpiadora vino a decirme que había un muchacho muy raro con él y que no lo había visto entrar.
Fui corriendo a la habitación, pero estaba D. Ángel sólo y aunque le pregunté varias veces, no me decía nada, sólo noté que tenía lágrimas en sus ojos.
-Sor Virginia, ¿Podría hablar con la limpiadora?, le pregunté.
-La puede ver  aquí por las mañanas.
Le di las gracias y pensé en pasar por allí al día siguiente.
Por la mañana fui muy temprano. Después de decir quién era, esta señora me dijo  que “el muchacho que vio le dio un gran susto, pues no se lo esperaba allí, parecía un tipo raro, que llevaba una gorra y  que le faltaba un zapato”.
Me despedí dándole las gracias y recuerdos para Sor Virginia.
No sabía qué hacer, necesitaba contarle esto a alguien, a un amigo, así que sin darme muy bien cuenta de  que marcaba en el móvil, llamé a mi compañero de carrera,  el forense, y quedé para tomar unas copas y charlar aquella tarde.
Hacía tiempo que no nos veíamos, así que le dio mucha alegría el encuentro. Después de hablar un rato sobre algunos temas de nuestra profesión, me dijo muy serio:
-Desembucha, que ya sé que quieres hablarme de algo y no sabes por dónde empezar.
Y se lo conté todo menos el nombre de mi paciente que era secreto profesional.


                                                                             
Se quedó un rato pensando y al fin me dijo:
-Creo que deberías poner una denuncia por la desaparición del cadáver, pero entonces tendrías que reconocer a la policía que has profanado una tumba y esto te acarrearía muchos problemas, entre ellos podría costarte tu carrera.
Me dijo que le dejara pensarlo, y quedamos al día siguiente a la hora del aperitivo vespertino.
Había perdido el sosiego y la tranquilidad, estaba irascible y las noches las pasaba con pesadillas o con insomnio; ahora era yo el enfermo que necesitaba tratamiento.
Llegué a la cafetería casi una hora antes que mi amigo, tal era mi estado febril.
Después de dos whiskys, ya bastante más tranquilo, llegó mi colega, y antes de que le dijera nada me soltó:
-Creo que tengo la solución. Conozco a un inspector de policía que me debe algún favor, así que le diré que una persona allegada me ha llamado para decirme que estando el otro día en el cementerio, vio una tumba que había sido violentada. Que investiguen a ver si aclaran algo.
-Me parece bien, pero me gustaría estar al tanto hasta que se aclarase esto de alguna manera lógica, le dije un poco aliviado. Avísame si sabes algo.
Pasaron los días y ya había dado  de alta a Bea, pues se había recuperado estupendamente, hacía su vida normal y no tomaba medicamentos. 
Estaba cada día más guapa y  nos seguíamos viendo regularmente, pues tengo que confesar que me había enamorado perdidamente y casi éramos novios.
Nunca más volvimos a sacar el tema y yo jamás le hablaría de mis investigaciones, bastante trauma había tenido la pobre.
Era el décimo  día del nuevo año, cuando me llamó mi amigo Jorge, el forense, y me dijo: “Compra el ABC y ábrelo por la página de sucesos”.


                                                                                 
Corrí al puesto de prensa del hospital, me hice con el periódico y en un rincón de la cafetería me puse a buscar los sucesos. Allí estaba.

ABC. Sevilla. 10/1/2011
Como recordarán ustedes, en días pasados se produjo un voraz incendio en unos almacenes abandonados de la Av. De la Raza, quedando estos totalmente destruidos. El cadáver que apareció entre los escombros, y que en principio se creyó de algún indigente, resultó ser el cuerpo de un muchacho muerto en accidente de moto y que desapareció de su enterramiento el pasado mes de Noviembre. Este hallazgo ha sido posible al practicársele al cadáver las pruebas de ADN en el departamento Anatómico Forense.
Puesto al habla con la policía nos comunican, que han llevado las investigaciones con el mayor sigilo, por lo cual no había trascendido el suceso.


No había más que investigar, todo tendría una explicación y no había otro punto y final.
Ya podía dormir tranquilo, pero ¿Y tú?, ¿Que tal dormirías?

lunes, 24 de octubre de 2011

HALLOWEEN (2ª Parte)


(Continuación)


Marché a casa muy pensativa dándole vueltas a todo esto, de forma que al llegar abrí el ordenador y me metí en Internet para ver los accidentes ocurridos el día del Pilar, y efectivamente allí estaba:
(Y me dio un recorte de prensa  con la noticia)


                                                                                 
EL PAIS/Sevilla. Día 12/10/2010
Un joven de 19 años ha fallecido  este martes tras sufrir un accidente de tráfico en la carretera A8077, entre las localidades sevillanas de Olivares y Sanlúcar la Mayor, término municipal este último en el que se ha producido el siniestro. Así lo han confirmado a través de sendos comunicados la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES-061) y el Centro de Gestión de Tráfico de Sevilla. De esta manera, según el 061, tuvieron noticia del accidente a través de una llamada telefónica recibida a las 18,36 horas de este martes, momento tras el cual se envió al lugar el helicóptero sanitario del 061, una UVI móvil, y el equipo médico de urgencias de Sanlúcar la Mayor.
Dicho equipo asistió  a un varón de 19 años identificado como R.M.Y., que falleció en el lugar del accidente. Por su parte, el Centro de Gestión de Tráfico de Sevilla ha precisado que el accidente, que describen como una salida de vía por la derecha, se ha producido en el kilómetro 14 de la A-8077. Por último, fuentes del servicio unificado de Emergencias 112 Andalucía consultadas por Europa Press han confirmado que a las 18,40 horas de este domingo han recibido una llamada telefónica que alertaba de un accidente de moto en la mencionada carretera sevillana, si bien aún no tenían constancia de las consecuencias del mismo.

Bea me observaba mientras yo leía, la miré cuando acabé pero no me decía nada.
-Sigue, le dije.
-Bueno pues ya está. Sólo que estoy obsesionada con esto, pues a pesar de todo estoy  segura que era él.
-Pero es imposible, ya sabes que murió. Seguro que estando entre tanto jaleo y con copas, te equivocaste o alguien te quiso gastar una broma macabra.
-Bueno, mira, le dije. Te vas a venir nuevamente el lunes que viene y mientras tanto quiero que salgas y te distraigas.
Te voy a recetar una medicación suave para ayudar a tranquilizarte y que puedas dormir.


                                                                             
Después de marcharse, me quedé un rato pensativo, asimilando todo aquello; recogí la grabadora y fui a buscar a mi maestro.
El sabía toda la historia, así que le comenté el tratamiento y que seguiría viéndola hasta que superara aquello.
Ya en casa volví a escuchar todo lo que había  dicho la chica. Algo no me cuadraba, pues la veía muy segura de lo que había visto. Pero por otra parte, las historias de zombis, fantasmas y demás temas sobrenaturales y fantasiosos no iban conmigo.
Aquella misma tarde llamé a un amigo forense que trabajaba en el Departamento Anatómico. Le hablé del accidente y me dijo que se enteraría quién  había hecho la autopsia del fallecido, ya que él no tenía ni idea.
Me llamó al día siguiente, confirmándome que el joven había muerto en el acto al salir despedido de la moto y estrellarse contra un poste de electricidad.
Le di las gracias y llamé al cementerio para ver si me podían dar razón sobre donde estaba enterrado Ramón. Esa información no me la daban por teléfono, tenía que ir, así que al día siguiente pedí permiso por dos horas y me fui al camposanto.
Una vez que me dieron la dirección de la tumba, fui caminando hacia donde me habían dicho, “San Remigio 137”.
En una gran fila de nichos  de pared estaba la lápida, solo con su nombre y la fecha de nacimiento y del fallecimiento: “Ramón Márquez Yélamo, 1991-2010”, pero al observarla detenidamente vi que estaba rota por la mitad y sin cemento, solo apoyada en el hueco.


                                                                                
Miré hacia todos lados constatando que no había nadie a la vista, tomé una escalera de mano que había por allí, quité uno de los trozos de mármol y miré dentro. Había una caja mortuoria rota, pues se veían las lascas de madera.
Me puse unos guantes que siempre llevo por si acaso, moví la otra parte de la lápida y vi solo restos de madera rotos y un zapato.
Volví a poner la lápida como estaba, me quité los guantes y me senté en uno de los peldaños bajos de la escalera, pues me caía de la impresión recibida. ¿Qué había pasado con el cadáver?
(Continuará)

miércoles, 19 de octubre de 2011

HALLOWEEN (1ª Parte)


Pasaba el fin de semana en la playa con mis padres, cuando una llamada de mi jefe me sacó del sopor pos almuerzo, de un mes de Noviembre anormalmente primaveral.
Era mi segundo año del MIR en la especialidad de psiquiatría y había congeniado perfectamente con el profesor Benavides, catedrático del H. Clínico Universitario Virgen Macarena de Sevilla, ilustrísimo y sapientísimo psiquiatra reconocido por muchas universidades españolas y extranjeras, donde había dado clases.
“Diego, cuando vuelvas el domingo, pásate por mi casa, da igual la hora pues no me voy a mover”. Esta fue la escueta llamada que no quiso extender en pistas ni en razones, de tal forma que a las siete de la tarde del día de regreso, estaba llamando al timbre de su chalet.


                                                                               
Una vez realizados los saludos de rigor y frente a frente en su despacho,  sirvió dos generosos whiskys con hielo y agua, antes de aclararme el por qué de la inesperada cita.
“Una sobrina de mi mujer quiere que la vea en consulta, pues tiene una crisis tremenda no sé bien si de miedo, ansiedad o ambas cosas, y como es de la familia me gustaría que tú la llevaras, desde luego bajo mi supervisión. Mañana estará en el hospital a la una y media”.
Aunque me dio a entender que sabía mas del asunto, desvió la conversación hacia otros temas intrascendentes, con lo cual cuando terminamos la copa nos despedimos hasta el día siguiente.
Bea, que era el nombre de nuestra paciente, fue muy puntual. Era una chica alta, muy morena y con unos increíbles ojos verdes. D. Arturo hizo las presentaciones y nos sentamos en el saloncito adjunto al despacho, ella muy seria y bastante nerviosa, y yo me dispuse a escuchar, no sin antes poner a funcionar una pequeña grabadora que siempre utilizaba, pues me servía para que nada se me pasara por alto.
                                                                               
El profesor rompió el hielo diciendo:
-Bea, quiero que nos cuentes desde el principio todo lo que te agobia y no te deja dormir. Diego es el médico que te va a llevar, yo estaré aquí hasta que te tranquilices, así que adelante.
-No sé cómo comenzar, y empezó por llorar sin consuelo. Pudimos tranquilizarla un poco y le dije:
-Empieza por donde quieras, te escucho. Perdón te escuchamos
-Yo me iré en diez minutos, pues tengo clase, dijo el profesor.
-Todo empezó hacia el final de Octubre o el primer día de Noviembre, no me acuerdo bien. Había planeado con mis amigas  ir a una fiesta de Halloween a la Sala Azul, y para eso nos habíamos preocupado de disfrazarnos de todo lo peor y más tétrico, pues queríamos impresionar a propios y extraños.
Yo iba de bruja muy bien caracterizada y había mucha gente en la fiesta, todas magníficamente disfrazadas y algunas ya pasadas de copas. Llevábamos allí como dos horas y después de haberme bebido tres cubatas, me sentía un poco mareada y así que me apetecía tomar una bocanada de aire fresco.
Subía la escalera hacia la puerta, cuando vi que me miraban desde arriba con mucha atención, y la realidad es que el chico que me observaba no me resultaba del todo desconocido. Al llegar a su altura me dijo:
-Hola Bea, ¿Qué tal te va de bruja?
Era un “zombi” muy bien caracterizado, con una enorme cicatriz en la frente y una sanguinolenta gorra de básquet. Le faltaba un zapato y despedía un asqueroso olor a cadáver, a podrido y a sucio.
-Me suena tu cara, pero no te sitúo en este momento.
-Nos presentó un hermano de tu amiga María, dale recuerdos a ella y a su hermano Juan. Tenía muchas ganas de verte.
-Aún no has dicho cómo te llamas, aunque sí recuerdo cuando nos presentaron.
-Ramón, era Ramón, me dijo.


                                                                              
En ese momento unos amigos se marchaban y se despedían invitándome a otra fiesta más tarde, pero me volví diciendo:
-¿Era? Pero Ramón ya no estaba allí. Lo busqué con la mirada y había desaparecido.
Bajé a la sala con mis amigas un poco mosqueada por el encuentro, pero no dije nada hasta cuando salimos, que una de ellas me dijo.
-Te he visto hablando con alguien en la puerta. ¿Quién era?
-Pues un chico que conocí hace tiempo, Ramón, muy amigo de Juan, el hermano de María, que por cierto me ha dado muchos recuerdos para todos y especialmente para Juan.
-No lo recuerdo, pero se los daré a mi hermano, dijo María.
Volví a casa muy tarde, casi amaneciendo, así que me acosté dispuesta a levantarme tarde el domingo, pero a las doce me despertó una insistente llamada al móvil.
Medio dormida, vi que era María y le contesté:
-¿Por qué me despiertas de madrugada?
-No podía esperar más. Hace un rato hablé con mi hermano y me dijo que ese tal Ramón no  pudo darte recuerdos, pues se mató en la moto el día del Pilar.
-Imposible ¿Seguro?
-No cabe duda que alguien te ha gastado una broma. Si quieres ven a casa que te enseño una foto de Ramón con mi hermano, verás cómo no era tu amigo.
Me di una ducha rápida y volé hacia casa de mi amiga que me estaba esperando con su hermano.
-Mira estas fotos y dime con quién estuviste, me dijo Juan.
A quién señalé era Ramón, sonriente y con la misma gorra que llevaba en la discoteca.
-Pues es imposible, ya te ha dicho María que se estrelló contra un poste en la carretera el día del Pilar.
No sabía que decir ni que pensar. Yo había visto a ese chico, aunque ya me hacían dudar, quizás fuesen p las copas que había tomado.
( Continuará)