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martes, 21 de septiembre de 2010

Gitanos

Los están echando de todas partes y los gobiernos de la Unión Europea mirándose el dedo envés de a la luna. Antes de que lo hiciera Francia y su glamuroso presidente Sarkozy, fue Italia y después vendrá la señora Merkel que ya ha anunciado el levantamiento de varios campamentos de gitanos, aunque ya ha empezado a repatriar a Kosovo refugiados de ese país extracomunitario.

Y que pronto se han puesto los gobiernos de acuerdo en esta tropelía, incluido nuestro presidente Zapatero y su Alianza de Civilizaciones, y en contra de la vicepresidenta de la comisión Viviane Reding, que ha quedado como imbécil ante la piña de los estados de la Unión, cuando en otros asuntos tardan años en ponerse las pilas. Y eso que estamos hablando de ciudadanos comunitarios.

Puta y pura hipocresía. Nosotros tampoco los queremos viviendo de vecinos, con esos niños siempre con mocos y descalzos. Y si van en el autobús procuramos alejarnos de ellos no vaya a ser que nos manchen con su mirada o su palabra.

También es verdad que en este país tenemos larga experiencia en estas deportaciones: Judíos, moriscos, sefardíes, luteranos, calvinistas, moros, subsaharianos y hasta republicanos por el solo hecho que habían perdido la guerra. Y al que no se iba se le quemaba en nombre de Dios en las hogueras de la Inquisición o se le castigaba a trabajos forzados hasta morir.
 
Ya que en nuestra rica Europa tenemos dinero para proteger nuestros bosques, nuestro lince ibérico o el oso pardo, nuestros ecosistemas y a la mosca del vinagre, deberíamos inventarnos algo para incorporar a los gitanos a nuestra cultura respetando sus costumbres e intentar escolarizar a sus hijos, darles una vivienda digna y formarlos para incorporarlos al mundo laboral.

¿Imposible con esa gente? ¿Por qué? Creo que muchos de nuestros gitanos españoles actuales lo han conseguido, ¿Por qué no todos? Con un programa adecuado se conseguiría. Con comida, vivienda y cultura, cultura y cultura.

Además existe el binomio gitano igual a delincuencia lo cual es totalmente falso, ya que ladrones somos potencialmente todos mientras no se demuestre lo contrario. Se podrían ayudar económicamente a esos países, Rumanía y Bulgaria principalmente, para que estas personas no tuvieran que emigrar y se incorporaran a su país como ciudadanos normales sin más cortapisas que el respeto a los demás y las leyes que regulan la convivencia, aunque conozco a algunos que no les importaría gasearlos como ya hizo Hitler en la peor historia de la historia.

Es muy fácil pontificar, pero démosle soluciones como al “cambio climático” o la conservación de la ballena blanca o el atún rojo del Mediterráneo, antes que desaparezcan.



En Villanueva del Ariscal a 21 de Septiembre del 2010



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