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jueves, 2 de septiembre de 2010

El Gafe

Eran unos días antes de Navidad. Pero después de la “Purísima”. Y hago esta aclaración porque últimamente en Noviembre ya es Navidad en “El Corte Inglés”, en algunas ciudades brillan bombillitas y estrellas, y los Papás Noeles danzan con sus campanas y sus Oh!, Oes!, y el Supermercado de al lado de mi casa ya tiene mazapanes y turrones de los que vuelven a casa por Navidad y Sidra El Gaitero, la mejor del mundo entero.

Resumiendo. Que me había quedado solo en casa, sin nada que leer y aburrido de que siempre me manden los mismos E-Mails y de que cada dos por tres se me vaya el Internet de tropecientas Megas a la mierda, cuando vi que mi mujer había dejado el “Portal de Belén” a medias, antes de salir con su hermana de compras.

Así que me dije: “Le voy a dar la sorpresa”, y vaya si se la día.

Empecé por tirar un saquito de serrín que estaba oculto dentro del molino de harina, pero al intentar impedirlo, rompí las aspas de dicha máquina quijotesca. Es lo primero que hacía y ya la estaba cagando. Para intentar remediar el desaguisado, fui a buscar el pegamento. Pero aquí quiero hacer una pausa y contaros un chiste que algo tuvo que ver conmigo:

El que entra al médico con un ojo cerrado y le dice: “Doctor ¿El Loctite es colirio? (Risas de fondo).

Pues bueno, me fui a buscar el pegamento para pegar las aspas del molino pero no podía abrir el tapón, pues como siempre estaba pegado. Se me ocurrió coger el tapón con los dientes y hacer más fuerza, pero el tubo se rompió y me llenó las manos y la boca. Me asusté y me fui al mueble de cocina bajo, en el que había alcohol para darme enseguida y disolverlo.

Al agacharme, me día en la frente con el tirador de la ventana, haciéndome una brecha de regular tamaño y empecé a sangrar. Intenté coger el algodón del mismo mueble, pero se me pegó a la mano y tiré un bote de jarabe para la tos, que se rompió en mil pedazos y esparció su líquido pegajoso por mis zapatos y la cocina.

No sabía que hacer: Los labios pegados, la mano derecha pegada y con un montón de algodón adherido y la frente sangrando aunque hacía presión con mi mano izquierda y un pañuelo, además de mis pies que se pegaban al suelo.

Lo único que se me ocurrió fue coger el coche e irme a Urgencias al Hospital cercano.          

Al bajar del coche en la entrada a Urgencias, un celador me vio con la cara llena de sangre, así que corrió hacia mí con una silla de ruedas.

Yo no podía hablar, pero el celador corría con la silla por los pasillos hacía Traumatología, de tal forma que a la entrada de unas puertas batientes, tropezamos con un carrito que repartía comida por las habitaciones, y rodamos todos por el suelo. Pero habíamos llegado ante el asombro de un médico y varias enfermeras.

A todo esto el móvil no dejaba de sonar y por gestos le dije a una enfermera que era mi mujer la que llamaba.

“Señora su marido está aquí en Urgencias de Traumatología, sangrado por la frente y sin poder hablar”.

Ya me daba igual de todo, así que me senté en una camilla y le explique por escrito al médico todo lo que me pasaba. El médico y las enfermeras no podían contener la risa mientras me atendían.

Me dieron un calmante que me dejó medio atontado, me dieron puntos en la frente, y con no se qué me separaron los labios y me limpiaron las manos, aunque me lo dejaron todo en carne viva. Los labios me los dejaron como un trompetista de jazz.

Al poco llegó mi mujer con mi cuñado muy asustada pero cuando el médico les explicó todo, tampoco podían contener la risa.

Lo último de ese nefasto día fue que la Grúa Municipal se llevó mi coche de la puerta de Urgencias.

Desde entonces no he vuelto a hacer ningún tipo de manualidades por prescripción facultativa y en Navidad no toco ni la pandereta.





En Villanueva del Ariscal, a dos de Septiembre del 2010

4 comentarios:

  1. jajajaja!! Si es que mi amigo es un manazas.
    Un beso y tu sigue sentaito noo más.

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  2. ¡¡¡Jajajaja, buenísimo!!!! De imaginarte me he partío de la risa, perooo ¿ésto es coñá no?

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  3. Todo es verdad como la vida misma.
    Un beso
    José Manuel

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  4. Es buenísimo ja,ja,ja lo malo es que no se pudiera haber grabado ja,ja,ja porque no tenía desperdicio.
    Un abrazo muy fuerte

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