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viernes, 20 de mayo de 2011

Dos en discordia

Es curioso como nuestro mundo se ha repartido o dividido de forma bipolar, ya que si miramos a nuestro alrededor, bien sea en la naturaleza o en las acciones creadoras o modificadoras del hombre, vemos como todo se va deslizando en esa dirección.

                                                                                
Desde pequeño nos enseñaron que había cielo e infierno, donde se iba en función de haber sido malo o bueno, que había noche y día, que te aprobaban o cateaban, que vivías y después morías, que había hemisferio norte y sur, que teníamos mamá y papá, incluso después de la guerra civil que vivieron y padecieron nuestros padres, nuestro mezquino mundo nacional se dividió entre azules y rojos, católicos y ateos, vencedores y vencidos.

Viene esto a cuento, porque observo la acritud que se ha instalado entre nosotros que somos de sangre caliente como buenos latinos, pero que intuyo en esta ocasión, que el calentón viene inducido por la infame clase política de los dos partidos hegemónicos que padecemos.

                                                                              
Nuestros partidos, dos mayoritarios por cierto, no quieren ser ni de derechas ni de izquierdas, sino de centro y socialdemócrata, para así pillar a la mayoría de paniaguados ciudadanos, que no nos gustan los extremos.

Pero luego resulta que si no hay mayoría, no se duda en aliarse con el diablo para conseguir gobernar y que el mundo siga en binario, sin importarles la opinión que de estas alianzas contra natura tengan sus sufridos votantes.

Pero es que no estamos preparados para el tercero en discordia, ni en la pareja cuando se cuela un amante de uno de los dos, ni en política con los partidos minoritarios que sin embargo luego se utilizan como bisagra, y por supuesto en la liga de futbol tiene que ganar el Real Madrid o el Barcelona, si no el campeonato sufre una humillante degradación porque la gana un advenedizo.

¿Por qué somos tan estrechos de miras y todo tiene que estar adentro o afuera? Que alguien me lo aclare.

Entre los defectos que no nos reconocemos los españoles, está nuestra constante actitud a estar cabreados y a ponernos en contra de la opinión de cualquiera, por lógica y bienintencionada que esta sea, y por muy mayoritaria aceptación que tenga entre los presentes. En esta discusión a dos, se nos infla la vena y ya nos da igual quien esté escuchándonos para soltar nuestra opinión a voces, y sin dejar que se oiga ningún otro razonamiento.

                                                                                
De esa intransigencia tan española vinieron nuestras guerras, y también la perdida de amigos o el enfado con parientes por no comulgar con nuestra opinión, que a falta de argumentos, estamos convencidos de que el que más chilla tiene la razón.

Por eso es tan importante abrirnos a un mundo amplio, de varias opciones, donde resolvamos o discutamos entre varios con respeto a las opiniones de los demás, pues casi nada es blanco o negro, ya que entre medio suele haber una gran escala de grises, ¿Sí o no?



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