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sábado, 22 de enero de 2011

El Congreso Médico

Iba temprano, pero era su primer trabajo importante y quería que todo saliera perfecto. Por primera vez su empresa le había dado la responsabilidad de organizar un Congreso, el de Cirugía Digestiva.

Ya era hora, pues llevaba dos años haciendo labores de administrativa a pesar de su carrera de turismo.

Al llegar al Palacio de Congresos, se encontró con todo cerrado y el vigilante de la puerta le indicó que no podía entrar hasta la llegada del conserje. Bueno pues a esperar cuarenta minutos que fue lo que tardó el susodicho. Madrugón para nada.

Cuando entró en el salón de la inauguración se quiso morir. Estaba sucio, sin megafonía, sin el proyector, ni… Un desastre.

Empezó a llamar al gerente, que no le cogía el teléfono, y a todo el mundo. Nadie respondía.


                                                                             

Se recorrió todo el complejo buscando a alguien. En los vestuarios encontró a tres limpiadoras fumando tranquilamente. Les comentó con buenas palabras lo que pasaba y ellas le dijeron que no sabían nada, pero que irían para allá.

Siguió buscando y vio como entraban la megafonía y los proyectores. A todo esto sólo faltaba hora y cuarto para el acto de inauguración. Lo que ya funcionaba era lo único que no era su responsabilidad, la secretaría y entrega de credenciales, que la llevaba un laboratorio farmacéutico.

Desde el aeropuerto la llamó el Profesor Tawraka, preguntando quien lo recogía a él. Llamó a la Agencia de Viajes y le dijeron que se les había olvidado, pero que ya iban hacia el aeropuerto.

La empresa de autobuses que debía recoger a los congresistas en los hoteles, llamó diciendo que los conductores estaba en huelga y que no podían hacer el servicio.

Tuvo que llamar para decir que los congresistas debían ir por sus medios hasta el Palacio de Congresos.

Estaban montando el catering del desayuno en la entrada del salón de actos, así que fue a ver al encargado para ver de retrasar una hora el desayuno. Le dijo que en ese caso tendría que cobrarles más, pues el personal ya estaba allí.


                                                                                 

Fue al salón y vio que ya estaba limpio, puso los cartelitos con los nombres de la mesa presidencial, encargó el agua, y preguntó a los de los micros y pantallas que si les quedaba mucho. Media hora.

Ya empezaban a llegar los congresistas.

En este punto ya no pudo más. Alguien le dio un café y se sentó en el escalón de entrada a llorar desconsoladamente y fue entonces que escuchó una musiquita un poco estridente, se levantó y despertó en ese momento. Había estado soñando, pero tenía lágrimas auténticas en las mejillas. No quería ni pensar que le pasara todo lo que había soñado.

Se tomó un café y cuando iba hacia la ducha ya era otra persona diferente a la del sueño; positiva, resuelta, segura. Ella misma.

La organización del Congreso fue un éxito, por lo que recibió muchas felicitaciones, pero ella en el fondo sabía que con todo el trabajo que se había tomado era imposible el fracaso.

Estaba en positivo y segura de sí misma, por mucho que la importunasen los sueños.

1 comentario:

  1. Los sueños esas puertas al subconsciente donde se esconden nuestros miedos.
    Besos

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