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miércoles, 17 de diciembre de 2014

Los libros arden bien

Con la irreparable pérdida de mi amigo Fito, que se dejó la más y única cosa valiosa que poseemos, la vida, tratando de salvar del fuego su amada biblioteca, y aunque casi todo ya se ha dicho y mejor expresado que lo que yo pueda decir, perdonad mi atrevimiento, pero se me ocurren algunas reflexiones.
                                            


Me viene a la cabeza el estupendo libro de Manuel Rivas que leí hace tiempo, “Los libros arden mal”, y en este caso hay que decir todo lo contrario, ya que a pesar del extintor con el que luchó hasta el final mi recordado amigo contra el fuego, como con toda el agua que derrocharon los bomberos, no fueron capaces de frenar la destrucción de tan queridos elementos culturales.
                                               


En estos oscuros tiempos en que se desprecia desde los ámbitos del poder la cultura, donde comprar un libro se ha convertido casi en un lujo, que gran lección nos ha dado Rafael con su muerte sobrevenida a consecuencias de la fatídica lucha perdida por salvaguardar el saber, por salvar su más preciado bien, sus amados libros.
Y estoy seguro que más de uno se preguntará, ¿Merecía la pena?
¿Qué pensaría en este postrer momento mi amigo para escoger entre intentar salvarse él, o quemarse o salvarse todos?
                                              


Días atrás, me llamó una sobrina mía que había heredado del abuelo de su marido más de seis mil libros, preguntándome que donde y quién estaría dispuesto a comprar dicha biblioteca que tenía amontonada en la cochera de su adosado. Pues bien, le di un par de direcciones de librerías “de viejo” que podrían estar interesadas, pero su sorpresa y la mía vino porque una no compraba nada, y la otra sin verlos, se los compraba como simple papel, al peso. Se nos vino todo a los pies. Increíble.
Me pongo en el lugar como protagonista de este desgraciado suceso, y confieso que soy tan imbécil o tan gilipollas, que haría lo mismo que Fito. Si me faltaban mis libros, ¿Merecería la pena la vida?
                                              


Hombre, tengo a mi familia, pero es que mis libros igualmente son parte de mi mismo, y por loco o descabellado que a alguien le pareciese, moriría por salvar a cualquiera de ellos, ya que si desaparecieran estos queridos y viejos amigos, estaría muerto en vida.


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