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lunes, 29 de diciembre de 2014

Navidad en familia

Como cada año, nuestro grupo de “cuñaos” o como nos llaman algunos, “La fraternidad de los cuñaos”, nos citamos en la abacería de nuestro amigo Jose, en la calle Teodosio cercana a la Plaza de San Lorenzo, para decidir la organización de la intendencia para las reuniones que hacemos cada Navidad, por supuesto acompañados de nuestras legítimas y en Valencina de la Concepción, en casa de mi “cuñao” José Mª “El triste”.
                                                                  



Y pasó como cada año, que de lo que decidimos a lo que comemos hay grandes diferencias, por supuesto siempre ganando la exageración propia de nuestra familia, por lo que económicamente nos salió, como siempre, por un.... y la yema del otro.
A mí me tocó hacer un guiso de cuchareo para los cerca de cincuenta que nos reunimos el día de Navidad a la hora del almuerzo, para redondear y completar la gran cantidad de aperitivos y platillos de los que dimos buena cuenta antes de meterle mano a la “Berza jerezana” o también llamada “Berza Gitana”, que como en opinión de todos y todas me salió buenísima, me pidieron la receta, así que ahí va el invento.
                                                                   
   

Ingredientes, tiempos, manejo y cantidades para este evento:
1,5 kg. De garbanzos, 1,5 kg. De judías blancas, dos orejas de cerdo, dos trozos grandes de tocino ibérico, 2 kg. De panceta ibérica fresca o papada, 2 kg. De jarrete de ternera, 4 chorizos, 4 morcillas, tres trozos de hueso de jamón, 250 grs. De manteca de cerdo, y ahora las verduras y especies.
1 manojo de acelgas, 1 manojo de tagarninas, 2 coles o berzas, un trozo grande de calabaza, ½ kg. De judías verdes, cuatro patatas grandes (1 kg. aproximadamente), 2 cabezas de ajos, 2 cebollas grandes, 2 ramas de apio y 2 puerros, 4 zanahorias, sal, pimentón, comino, clavo y un buen manojo de yerbabuena.
                                                                 



Puse el día 23 por la noche en remojo, las judías blancas en agua fría y los garbanzos en agua caliente.
El día 24, empecé guisando las judías con una cebolla grande con cuatro clavos de olor clavado, una cabeza de ajos entera y la parte verde del puerro, un poco de sal y pimentón en la olla exprés, cubriendo todo con agua fría. En 25 minutos estaban guisadas y tiernas (si hay que añadir agua, siempre que sea fría).
En otra olla exprés de las grandes, (8 litros), eché los garbanzos con todas las verduras picadas y limpias de hebras y tierra, una cabeza de ajos entera, la carne de ternera, el tocino, los huesos de jamón y la papada, cubriéndolos de agua caliente, desespumándolo cuando empezó a hervir, para después cerrar la olla dejándola sonar durante 25 minutos.
                                                                         


Le saqué todo el caldo colándolo, al que añadí el ramo de yerbabuena. Ya teníamos el primer plato, sopa del “puchero”.
Las orejas de cerdo, las quemé con llama para quitarle los pelos y les di un hervor para quitarles la suciedad y el olor, añadiéndolas a la olla con los garbanzos, las carnes, las verduras y ahora también con los chorizos, morcillas, la manteca, sal, pimentón y bastante comino, cubriéndolo todo nuevamente con agua caliente y dejándolo todo otros 20 minutos, en que ya todo tierno y en su punto de sal, le añadí las judías y la cebolla que una vez desechados los clavos de olor, trituré con algunas judías y caldo para añadirlo con todo a continuación.
                                                                    


Este guiso hay que dejarlo reposar un día completo y estará mucho mejor, que fue como nos lo comimos el día 25, picando toda la carne, el tocino, la papada y las morcillas, orejas y chorizos. Unos se comieron sola la “pringá”, y otros lo mezclaron todo.
                                                                    


Pero lo más importante; salió todo bien y buenísimo, y pasamos como siempre un día inolvidable con los niños, nuestro familiar Cristóbal Jiménez dijo misa en la casa, y se remató todo con canciones navideñas acompañadas a la guitarra por “Charía” el pintor, sección de fotos, pasteles, dulces y turrones a discreción, aunque mi mujer Pili y yo, echamos mucho de menos a mi hija, mi yerno y mis nietos, que no llegarán hasta el 2 de enero. Bueno ya pronto.
Feliz año 2015 a toda mi familia, mis amigos y mis lectores que me aguantan las tonterías que escribo.
Abrazos y besos para todos.


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