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jueves, 22 de julio de 2010

Amaneceres

Un día más y estoy vivo. Percibo los ruidos, las voces, los sonidos del próximo amanecer. Son las 5:40 de la mañana y me quedo embobado mirando cómo pasan los segundos en el despertador. Raudos y veloces, con la certeza de que cada uno de ellos son irrepetibles.

Siento cómo mi vecino baja una persiana, cierra la puerta de la calle y arranca el coche. Sin mirar la hora sé que son las 6:00.

Me vuelvo en la cama y contemplo el cuerpo de la mujer que amo, mi esposa. Casi cuarenta años juntos y la quiero con toda mi alma desde el primer día.

La oscuridad va dejando paso a los primeros claros de la mañana, que muy cobardemente empieza a despuntar. Se escuchan los trinos desaforados de cientos de pájaros, que como un coro humano, hablan todos a la vez a ver quien lo hace más alto.

Escucho pasar el tren por la cercana vía y como aún antes de que su eco llegue a mí, ya huye del entorno amable del día que aparece por los tejados de mi pueblo.

Sigo en la cama sintiendo pasar el tiempo, ese tiempo que cuando eres pequeño se te hace interminable. Días enteros encerrados en casa viendo como los cielos descargan sin parar miles de litros de agua. Interminables, melancólicas y tristes las tardes de los años 60. Y ahora se te pasan las semanas, los meses y los años como si del espacio de un débil parpadeo se tratara.

Por fin revientan las campanas de la Iglesia en la plaza. Son las 8:02 y es el primer toque para la misa.

Como me gustaría guardar ese tiempo que se escapa a raudales de mi vida. Repetir cada segundo en cada gesto, sentirlo sólo para mí. Repetirlo en las carnes de antes, en los años pasados, incluso los que no fueron muy felices o muy oportunos en aquel entonces. Muchos tiempos sin esperanza, sin ilusión y con fatigas de no hacer nada de lo que te gustaba o lo que el cuerpo te pedía.



Tiempo que te vas de mí

Sin apenas sentirte en mis manos,

Vuélvete a mí, es temprano,

Poder en otra vida sentir

Aquel calor tan cercano

Que cuando más joven viví.



Y volver a vivir este día como el primer día del resto de mi vida, pensando solo en el ahora y exprimiéndole a las horas gustos nuevos por la vida. Simplemente VIVIR.



1 comentario:

  1. Para vivir hay que quemar el tiempo compañero, malo es que se parara...
    Uno o 10 besos

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