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viernes, 6 de diciembre de 2013

Corrupción

No hay día ni hora, en que al abrir un periódico o escuchar las noticias en la radio o en la televisión, no nos enteremos de algún nuevo caso de corrupción.
Este problema que nos envuelve en todos los niveles de la vida, no se ha creado sólo, sino que ha ido evolucionando y enquistándose en la sociedad como si de una cosa normal se tratara. Y es que no hay estamento o institución que no se haya visto involucrada en los escándalos económicos y hasta también de otras índoles de delitos.
                                           


Pero con ser malo esta pérdida de valores tanto éticos como morales, no lo es menos la percepción de que todo el mundo en cualquiera de los ámbitos, mete el cazo en lo ajeno sin que de ello se deriven consecuencias graves a los mismos, pues lo máximo que les caen son algunas semanas de cárcel donde viven como dios, para luego salir a gastarse el dinero que robaron allí donde nadie les conoce.
Porque esa es la realidad; nadie devuelve el dinero que robó o defraudó, como si este se hubiera esfumado en el momento en que se descubrió el pastel, pues la justicia aparte de ser lenta, o es ineficaz o es de una indolencia rayana en la permisividad, pues también los mismos jueces tienden a tapar a sus afines en ideas políticas sin sonrojarse por ello, ya que si no lo hacen caen en desgracia para tener una carrera brillante en las “cosas del Estado”.
                                                


Sin embargo, en estos tiempos de penurias laborales y económicas, también percibimos como en algunos asuntos de delitos menores, esos mismos jueces se emplean con saña con la madre que utilizó fraudulentamente una tarjeta de crédito ajena, para sacar dinero y poder pagar la hipoteca, o el padre de familia que sale de un supermercado llevándose cosas sin pagar. Esas son gente invisible en donde el peso de la ley cae con todo su rigor.
                                            


Un día, y Dios quiera que me equivoque, la gente va a salir a la calle desesperada para acabar con este estado de cosas lamentables, y ni el endurecimiento de penas del Sr. Ministro del partido de la gaviota contra el que se manifieste, discuta o apedree, podrá con una riada humana que está viendo como las cosas sólo mejoran para los poderosos de siempre.
Mas grave sería que cualquier mañana al levantarnos, nos enteráramos que nos han prohibido protestar o manifestarnos, pues es muy molesto para la autoridad competente que el ciudadano discrepe, pues deteriora la imagen de la marca España. ¿Qué van a pensar, por Dios, de nosotros en el extranjero?

En la madrugada del 6 de diciembre de 2013, día de la Constitución.



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