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lunes, 14 de julio de 2014

"...y sin embargo se mueve..."

Viene al pelo en estos tiempos de política convulsa, recordar el paralelismo con aquel tiempo en que los tribunales eclesiásticos declaraban herética y condenable cualquier idea avanzada u opinión contraria a la doctrina vaticanista del momento, y cómo Galileo Galilei se tuvo que retractar en un escrito dirigido al Santo Oficio, el 22 de junio del año 1633, de que “… el sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la tierra no era el centro y que se movía…”, pero una vez entregado y firmado el documento, murmuró: “…y sin embargo se mueve…”.
                                                                           


En esta actualidad patria, donde los periódicos airean los escándalos y corruptelas políticas cada uno según su ideología de cabecera, atacando a los partidos de izquierdas y sindicatos unos, y los otros atacando a la patronal y a la derecha de todas la vida, no hay que matar al mensajero que publica lo que los tribunales dictan, sino analizar y separar lo que es opinión y lo que es delito demostrado ante los jueces, pues muchas veces estos mismos rotativos por conseguir ventas, acaban con la vida pública de personas honradas exentas de culpas, pero que las meras sospechas han destrozado de por vida. Entonces sí que hay que matar al mensajero, o por lo menos obligarles a que publiquen con los mismos caracteres que infamaron, su rectificación y reposición del buen nombre de las personas atacadas injustamente.
Y a pesar de todos los pesares el país sigue respirando y marchando, a pesar de toda la carga que tienen que soportar estos ejes de carreta, y aguantar como si fuera normal, que se metan palos en las ruedas para colapsar a este sufrido estado.
                                                                            


Ha pasado el tiempo en que el personal se rasgaba las vestiduras ante un escándalo financiero, político o de cualquier otra índole, pues ya se encargan nuestros medios informativos de tirarnos cada mañana toda esta mierda a la cara, pero que ya lo vemos como una normalidad de la marcha de esta maquinaria enorme llamada España.
“…y sin embargo se mueve…”, a pesar de los Bárcenas, los “ERES” de Andalucía, las irregularidades en la financiación de los partidos políticos, de la patronal y los sindicatos, de la asquerosa lepra de la Comunidad Valenciana, de Baleares, de Galicia, de Madrid, de… , “…y sin embargo se mueve…”.
                                                                           


 Incluso a pesar de las leyes injustas que se dictan para congraciarse con los poderes fácticos; se les dice una cosa a tus votantes y luego se hace lo que le da la real gana a tanto ministro que hubiera estado gustoso en un tribunal de la Inquisición en el siglo XVII, y se demoniza a todo el que sale a la calle a defender los escasos derechos que nos están dejando.
Si amigos, aunque me metan en la cárcel seguiré diciendo mi verdad: “…y sin embargo se mueve…”.


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