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lunes, 19 de septiembre de 2016

Efímeros goces de los años

Hoy, como premio a que es mi cumpleaños, perdonadme este regalo que me hago poniendo por escrito lo que siento, mis pensamientos (ya empiezo con las batallitas), y pregonaros a todos lo cortas que son las alegrías y los momentos de goce.
                                                                   


La perspectiva de los años, la experiencia, te enseña a valorar cada vez más los pequeños buenos momentos, pues son los que te hacen llevadera la carga existencial, que con sus cosas buenas y malas, son las tuyas y de nadie más.
                                                                 



Y una de esas prolongadas y a la vez efímera felicidad, me la ha dado este verano el estar una larga temporada con mis nietos, pues entre bromas, risas, y alguna que otra bronquilla sin pretenderlo, me han cargado las pilas en positivo, pues con una mirada diría que nueva, disfrutas de cada instante como si fuera lo último que te depara la vida.
Las pequeñas travesuras de Santi que las cubre de ternura cuando le oyes decir, ”eres el mejor abuelo del mundo”, y las conversaciones con Olivia siempre contándonos chistes malos, y quitándole las rabietas haciéndola reír, no tienen precio. Y no digamos nada de la abuela, pues ahora que no me oye tengo que decir, que no es que juegue con ellos,  es que es su juguete favorito, pues lo mismo tira al baloncesto, como que juega al futbolín o se arrastra por los suelos.
                                                                 


Por eso cuando se han marchado urgidos por las fechas escolares, a la abuela y a mi aunque nos sintamos cansados y con ganas de relajarnos, se nos escapa una lágrima, pues se nos hace largo la espera de un nuevo encuentro, que por los lustros cumplidos, nunca sabes si llegará.
                                                                       


Pero lo que sí es verdad, que nos queda el bello recuerdo de un verano inolvidablemente divertido, con los baños en la piscina, la fiesta de la espuma, los días de cine y de feria, el cumpleaños de Santi, las reuniones con los primos, y tantos y tantos momentos que recordamos cuan fotogramas de la memoria…
Para ellos tan niños, será solo unos momentos que con el tiempo cada vez serán más borrosos por lejanos, pero para nosotros ya siempre será lo mejor de nuestra vida, no estos, sino todos los que se irán acumulando como álbum fotográfico que nunca ya se caerán de nuestra cabeza.
                                                                     


Por eso os digo: Aprovechad el presente, el momento, pues el pasado se fue y el futuro, ¿Llegará?


En Villanueva del Ariscal, a 19 de septiembre del 2016

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