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sábado, 13 de mayo de 2017

Se fue nuestro "Coco"

                                                                
                                                                


Te fuiste, amigo Manuel, sin ruido, mansamente y sin querer llamar la atención, humilde como eras ya que nunca te oí presumir de nada, en una ventosa tarde del mes de mayo que parecía otoñal, y te fuiste inesperadamente, como viene siempre la traicionera muerte, sin avisar.
                                                                 


Estabas en la mitad de la vida, en esa edad donde hay que trabajar duro para sacar a la familia adelante, tu querida hija Laura y tu amada esposa Loli, y  como podías con más, (aunque la taberna, donde tanto nos reíamos y que era la casa común de innumerables amigos, te ocupaba desde el alba hasta bien entrada la tarde), te embarcaste en arrancar los ciruelos de la herencia paterna, para sembrar vides, para convertirte en bodeguero, agricultor, y un montón de cosas más, hasta pisar tu propio mosto tan celebrado por propios y extraños, para lo cual no dudaste en prepararte leyendo tratados, consultando a los viejos bodegueros, y hasta rescataste una vieja prensa y la hiciste funcionar.
                                                                  


Así y todo le seguías echando una mano a quien te pedía ayuda, como en mi caso con la informática, donde a pesar de ser autodidacta eras un gran entendido.
                                                                    


Aún recuerdo cuando trabajabas haciendo tu casa antes de casarte, pues yo tenía el negocio enfrente de tu bodega y te veía siempre ocupado, y hasta  la piscina que la hiciste casi solo. Siempre trabajando en beneficio de los demás un poco más allá de tus fuerzas.
                                                                  

Te veía agotado pero satisfecho, se te veía contento con lo que hacías, y hasta te nombraron Capataz Mayor en una Fiesta de la Vendimia de tu querida Villanueva del Ariscal, donde  Francisco, tu hermano e imaginero sin igual, fue pregonero.
Ya tenías todo encarrilado, habías aprendido a hacer las cosas igual de bien que el mejor;  y se te veía agotado aunque lo disimulabas debajo de ese buen humor que siempre te caracterizó.
                                                                           


Y te fuiste, y nos dejaste a los amigos errantes sin saber a dónde ir, donde escuchar una risa y una ironía fina y  amable como la que vertías en  tu conversación.
Pero dejas la semilla de tus actos y tu bonhomía que nunca  olvidaremos para  empezar algo nuevo en otro sitio, ya que seguro  estarás liando a Dios y a su bendita Madre para empezar a preparar el mejor mosto de las Viñas Celestiales.

Siempre estarás entre nosotros, amigo. 

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