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martes, 20 de mayo de 2014

Olivia y el lucero radiante

Llevaba un rato acostada y no se podía dormir, pues su hermano Santi que estaba a su lado en la otra cama, no dejaba de enredar jugando con sus coches, por lo que decidió pensar en cuentos imposibles…
Vivía en donde las hadas hacen lo posible por ser felices divirtiéndose con todo tipo de juegos, de fiestas y cualquier cosa que llenara sus días de entretenimientos imposibles e inesperados…
Y sucedió, que la Reina Claudia reina de las hadas, organizó una fiesta de la luz, que consistía en ir a este divertimento lo más radiante v luminiscente posible, e invitó a todos los jóvenes príncipes que poblaban las mágicas regiones cercanas y lejanas.
                                            


Ya Olivia le había echado el ojo al lucero que más brillaba en el firmamento, por lo que adelantándose a los acontecimientos y aconsejada por su hada-madrina y jefa de las buenas brujas Victoria, se dirigió con su caballo volador Caramelo hasta los confines del firmamento y se trajo, no sin gran esfuerzo, el astro más brillante que mirarse pudiera.
La Reina se dio cuenta enseguida, pues su mente todo lo abarcaba, de que sería imposible que ella brillara más que Olivia, por lo que se reunió con sus magos, concejeras y brujas, para estudiar las medidas que habría que tomar para que la Reina Claudia fuera, como siempre, el centro de máxima atención y admiración.
Al final y después de acaloradas discusiones, se decidió cubrir todo el Palacio de la Música y Danza con un gran velo mágico, que haría que todas las hadas se oscurecieran en presencia de la Reina.
                                           


El día del acontecimiento más importante de aquel tiempo, fueron llegando todas las invitadas a cual más luminosas y bellas, y también los príncipes anonadados por aquel magnífico espectáculo, que superaba todo lo demás que hubiera visto nadie mágico o humano.
Pero sucedió, que cuando apareció la Reina Claudia, todas las hadas incluida Olivia se quedaron reducidas a una luz casi de velas semiapagadas, por lo que todo el mundo se miraba preguntándose por qué era únicamente la Reina la que lucía radiante.
En esto estaban, cuando apareció el príncipe Santiago en su Rayo Veloz, que era un artilugio que recordaba a los viejos coches de carrera, y pidió arrodillándose en presencia de Claudia, permiso para hablar.
Cuando la reina de las hadas le dio la mano para que se la besara e indicándole que se levantara, le pidió que dijera lo que tenía que decir.
Amada Reina Claudia: Hasta mí ha llegado la noticia de lo que hoy pasaría aquí, pues bien sabéis que en mi reino todos los rumores y cotorreos llegan y a veces se confirman, como en este caso.
                                             


Vos mi amada reina, no necesitáis de ningún hechizo ni de ninguna magia, pues vuestros ojos verdes y vuestra sola belleza ilumina hasta a los luceros más radiantes que pueblan nuestro universo, por lo que os pido me dejéis rajar con mi espada Filosa el velo con que habéis cubierto vuestro palacio de oscuras nubes, y que la luz de las hadas realcen la figura inigualable de la mejor reina del universo conocido: La sabia, bella y todopoderosa Reina Claudia.
Todos los presentes aplaudieron el discurso de Santiago y dirigieron sus miradas hacia la reina.
Así habló la bella Reina con lágrimas de nácar en sus ojos de esmeraldas:
Os pido perdón por la envidia que he sentido al pensar que alguna de ustedes, y miró a Olivia, pudiera lucir más que yo.
Pero una vez más ha sido mi amado Príncipe Santiago el que me ha hecho ver la realidad.
Rajad el velo y que comience la fiesta”.
                                          


Todos los presentes muy emocionados, irrumpieron en vivas a su amada Reina, mientras que el tupido velo desaparecía en la inmensidad del estrellado firmamento, y era la luz que irradiaba el mágico Palacio de la Danza y la figura inigualablemente bella de Claudia, la que ocupaba todo el espacio acompañado de las cantoras risas de las hadas, y de la maravillosa música del Danubio Azul, que iniciaba el baile inaugurado por la pareja formada por la Reina Claudia y el príncipe Santiago.”
Bueno, pues ya está bien de hadas y de bailes, que se está durmiendo mi “Reina” a chorros.
Hasta mañana si Dios quiere.


1 comentario:

  1. Ohhhh... que bonito.... Ya tienes otro para leer a tus nietos... si te dejan...

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